Boca se aleja cada vez más de la lucha por el campeonato. Se aleja por su propia responsabilidad, porque el domingo pasado le ganaron los suplentes de Banfield y ayer perdió ante un astuto Argentinos Juniors, que con un empate se hubiera ido muy contento. Por eso, la responsabilidad de la derrota es de Boca. Un equipo irregular, que nunca encontró la medida de su juego, que por momentos pareció subestimar al rival y que, cuando estuvo en desventaja, reaccionó más por los caminos de lo anímico que por lo futbolístico.
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Objetivamente, no mereció perder. La figura de la cancha fue el veterano arquero Marcos Gutiérrez, con tres atajadas clave que le hubieran permitido a Boca dar vuelta el resultado. Argentinos aprovechó su momento. Fueron 10 minutos determinantes, en los que el equipo encontró espacios a espaldas de Calvo, y por allí llegaron los dos goles. Uno de Carrario y otro de Oberman. También al joven delantero le cometieron el penal que Carlos Galván desperdició tirándolo a las manos de Abbondanzieri. Boca volvió a demostrar que le cuesta mucho revertir la situación cuando va en desventaja. Boca volvió a perder y, por ahora, piensa sólo en la Libertadores. Informate más
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