28 de agosto 2006 - 00:00

Boca golpeó fuerte en los momentos clave

MartínPalermoabre susbrazos yNeryCardozo yRodrigoPalacioabrazan algoleador.Fue elsegundotanto deBoca, quecomenzabaamarcar elcaminohacia uncontundentetriunfosobre SanLorenzo.
Martín Palermo abre sus brazos y Nery Cardozo y Rodrigo Palacio abrazan al goleador. Fue el segundo tanto de Boca, que comenzaba a marcar el camino hacia un contundente triunfo sobre San Lorenzo.
Nadie podía esperar una diferencia semejante y un resultado histórico, en esta edición del viejo enfrentamiento entre Boca y San Lorenzo. Un resultado que surge como algo irreal. En realidad es lo que debió sentir la gente del Bajo Flores que vivió sólo unos minutos de espejismo cuando se le presentó la posibilidad de inclinar la balanza en su favor.

Fue un pequeño lapso donde San Lorenzo no era gran cosa, pero llegó con alguna posibilidad cierta. Por lo menos con un cabezazo de Ferreyra que cruzó todo el arco y desvió Díaz cerca del segundo palo. Boca tuvo la virtud de pegar siempre en el momento justo, con esos goles que duelen y suelen dejar grogui al rival. Aunque la goleada se haya comenzado a gestar como consecuencia de una pelotaque Palacio envió a la red en posición adelantada.

De allí en más Boca esperaba sereno, comenzó a hacerse de la pelota con cierta facilidad, porque ni Rivero, ni Husaín, ni Ferreyra acertaban con algún pase preciso en profundidad y mucho menos Hirsig (que en una posición más adelantada) no encontraba espacios para poner la pelota en área con alguna posibilidad de remate. A Boca se le fue haciendo sencillo el trámite porque con sólo hacer lo que sabe a la perfección, el «pressing» le bastó para hacerse de la pelota, que le era fundamental como elemento para generar salida.

En la medida que Ledesma, fundamentalmente Gago y Cardozo comenzaron a hacer circular la pelota encontró espacios y algunos resquicios defensivos.

Hubo dos goles de Palermo que fueron un calco: pelota por la derecha, tomando las espaldas de Bottinelli (el defensor), centro hacia el área, Palacio que la deja pasar y remate suave a la red. Por entonces ya parecía partido concluido porque San Lorenzo intentaba en ataque sólo con la individualidad de Lavezzi y el reiterado centro de Ferreyra, difícil de sorprender al firme tándem Silvestre-Díaz.

San Lorenzo pagó caro tributoa su «vergüenza». Con poca convicción y falta de serenidad se fue a buscar achicar el resultado y dejó un desierto sobre su terreno. Claro, Méndez y Quatrocchi eran tomados en un permanente dos-uno, porque Adrián González y Bottinelli iban a ganar terreno ofensivo.

Así y todo Boca no llegó mucho, pero sí lo necesario como para que en cada avance pudiera aumentar la ventaja. Si el nerviosismo había ya ganado la mayoría de los jugadores de San Lorenzo, ni qué hablar de Saja. Boca siguió con lo suyo, respetuosamente, sin sobrar ni tratar de ridiculizar a un adversario que llegaba -como siempre- con la aureola de « paternidad». Aunque esta vez Boca se haya hecho pagar y con creces, con un resultado histórico y lo fundamental... que lo consolida en el tope de la tabla de posiciones y en la despedida de Basile.

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