23 de abril 2007 - 00:00

Boca jugó bien y ganó con mucha autoridad

Un festejo aBoca llena.RodrigoPalacio seabraza conMartínPalermo yClaudioMorelRodríguez.Boca ganóconclaridad.
Un festejo a Boca llena. Rodrigo Palacio se abraza con Martín Palermo y Claudio Morel Rodríguez. Boca ganó con claridad.
Boca ganó con mucha claridad, más allá del ajustado resultado, y sacó tres puntos muy importantes para no «perderle pisada» a San Lorenzo por el título del torneo Clausura. Boca tuvo una buena circulación de pelota, como el primer tiempo frente a River, con Juan Román Riquelme como eje y con Neri Cardozo y Pablo Ledesma como socios, pero (como con River) chocó ante un arquero (Justo Villar) que tuvo una gran actuación y frustró varias situaciones de gol.

Newell's planteó el partido con dos líneas de cuatro defensivas respetando demasiado a Boca y dejando solo a Mauro Cejas para acompañar a Oscar «Tacuara» Cardozo.

Las únicas llegadas del equipo rosarino fueron con tiros de afuera del área de los carrileros Bernardello y Lucero, pero sin mucha puntería.

Boca no quiso repetir la mala experiencia frente a River y salió en el segundo tiempo con mucha concentración, adelantando sus líneas para tratar de abrir el marcador. Villar tapó un par de remates muy peligrosos hasta que el juvenil Héctor Gaitán pagó muy cara su falta de experiencia cometiendo un penal innecesario a Palermo, lo que le permitió al goleador de Boca abrir el marcador.

Allí se tranquilizó y empezó a dominar casi a voluntad. Entró Boselli con Palacio y tuvo más velocidad en ataque ante una defensa que soportaba el asedio con mucho esfuerzo y cometiendo muchas faltas, lo que le costó la expulsión de Gaitán.

Palacio marcó el segundo gol luego de un gran centro de Morel Rodríguez y aunque en el último minuto una mala salida de Boselli le permitió a Arrieta descontar. Newell's nunca estuvo cerca del empate. Con Oscar Cardozo aislado por sus propios compañeros y con mucho respeto por el rival fueron muy pocas las situaciones de gol que creó.

Boca ganó no sólo un partido, sino que les ganó a sus propios fantasmas que veían en la actuación de Justo Villar una repetición de lo que había pasado con Juan Pablo Carrizo en el superclásico ante River y temían una nueva frustración. Por eso el triunfo vale muchísimo desde lo anímico.

Dejá tu comentario

Te puede interesar