El brasileño Iarley se dio el gran gusto. Debutó en la cancha de River con un triunfo de Boca y convirtió un gol de alta jerarquía, el segundo. Bianchi ahora tiene un enorme panorama por delante.
Boca no dejó ninguna duda. Superó a River con total justicia y con una amplitud muy superior a la que marcó el 2 a 0 final. La diferencia fundamental estuvo en la personalidad de los jugadores de uno y otro equipo. Boca presionó en la mitad de la cancha desde el primer minuto, ganó la pelota a los 15 minutos del primer tiempo y no la perdió más.
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River quiso jugar de «igual a igual», pero sólo lo consiguió en los primeros minutos de cada tiempo y en los últimos 10 minutos del partido. En el resto, tuvo que defenderse muy cerca de su área y, de no ser por la gran actuación de su arquero Costanzo, hubiera sufrido muchos goles.
Boca creó en la primera mitad nueve situaciones claras de gol, partiendo de la firmeza de una defensa, donde se destacaron sus laterales Perea (impecable marcando y jugando, en una posición que no le es habitual) y Clemente Rodríguez (con su habitual trajinar por la banda izquierda). En el mediocampo, la personalidad de Cagna y la categoría para pegarle a la pelota de Matías Donnet fueron sus puntos más altos y, en ataque, estuvo la figura de la cancha: el brasileño Iarley, quien demostró por qué Bianchi le tiene tanta confianza.
El primer gol llegó de un tiro libre de Donnet que Battaglia conectó de cabeza, pero antes Costanzo le había tapado dos mano a mano a Barijho (que se tuvo que ir lesionado con una entorsis de tobillo a los 16 minutos), y Colautti e Iarley se perdieron dos situaciones claras cada uno.
River quiso reaccionar en el segundo tiempo con los ingresos de Luis González y de Montenegro. Adelantó sus líneas y salió a «pelear» la tenencia de la pelota en la mitad de la cancha. Esto hizo que el partido cambiara su desarrollo, porque Boca aprovechó esta situación para jugar de contraataque con Iarley volcado en el sector izquierdo, y en la primera que tuvo el brasileño convirtió el segundo gol, después de robarle la pelota a Rojas y gambetear a Ameli y al propio lateral para convertir al segundo palo.
Este gol derrumbó anímicamente a River, al que, aunque siguió intentando atacar, le faltó convicción para lograr su objetivo. Boca empezó a graduar sus esfuerzos físicos y empezó a tocar lateralmente la pelota para que pasaran los minutos, aunque, de vez en cuando, aceleraba su marcha para tratar de sorprender con un tercer gol.
Boca ganó mucho más que el superclásico. Ganó gran parte del torneo Apertura y recuperó la confianza perdida en sus propias fuerzas. Demostró que puede jugar bien sin Carlos Tevez y que tiene jugadores con mucha personalidad para afrontar las instancias finales del campeonato. Para Carlos Bianchi, fue la primera vez que como director técnico ganó en la cancha de River -ni siquiera lo había logrado con Vélez-, y éste es también un valor agregado.
Para River y especialmente para su técnico Manuel Pellegrini, fue una derrota muy dolorosa que puede tener consecuencias en la semana. Gran parte de la parcialidad riverplatense se retiró cuando faltaban 15 minutos, y los que se quedaron lo hicieron para insultar al técnico y a los jugadores.
Boca ganó a lo campeón y ahora espera a San Lorenzo para tratar de refirmar lo hecho y seguir su rumbo hacia el título de campeón. River 0 2 Boca
River: Costanzo; Rojas, Ameli, Tuzzio y Ferreyra; Coudet, Pereyra, Mascherano y Ludueña; D. Husaín y Cavenaghi. DT: Manuel Pellegrini. Boca: Abbondanzieri; Perea, Schiavi, Burdisso y C. Rodríguez; Battaglia, Cascini, Cagna y Donnet; Iarley y Barijho. DT: Carlos Bianchi. Goles: PT 37m Battaglia (B); ST 7m Iarley (B). Cambios: PT 16m Colautti por Barijho (B), ST Luis González por Coudet (R) y Montenegro por Mascherano (R); 16m M. López por Husain (R); 41m Cángele por Iarley (B). Estadio: River. Arbitro: Horacio Elizondo.
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