17 de febrero 2002 - 00:00

Boca y San Lorenzo no se sacaron diferencias

Las imprecisiones de unos y los temores de otros provocaron un espectáculo inaguantable, porque Boca Juniors lejos estuvo de ser el famoso bicampeón de América y San Lorenzo no ratificó los argumentos que lo llevaron a ganar la Copa Mercosur, y ambos entregaron un chato empate sin goles.
   
Parece mentira que, con las potencialidades ofensivas que Boca y San Lorenzo presentaron en la Bombonera, ninguno de los dos pudiera hacer un gol, pese a que ocasiones tuvieron, pero ideas faltaron.
   
En el diccionario se menciona que la preposición "in" se utiliza para graficar alguna acción negativa o privativa, y bien se puede inferir que lo entregado por Boca y San Lorenzo fue inaguantable, inaceptable e irresoluto.
   
Es que poco fue lo entregado por Boca y mucho menos lo presentado por San Lorenzo, que sin embargo tuvo la primera ocasión clara cuando el experimentado Alberto Acosta dejó en el camino a tres defensores boquenses y estrelló un zurdazo en el
poste izquierdo de Roberto Abbondancieri.
   
Boca volcó su ataque en el sector derecho de la defensa de San Lorenzo, que en todo momento fue una invitación para que por allí se luciera cualquier jugador rival.
   
Un remate de Marcelo Delgado que Sebastián Saja desvió con el pie, y otra ocasión del delantero que no pudo convertir, cuando había dejado en el camino al arquero y su remate dio en el travesaño, fueron las emociones que se presentaron en los primeros
quince minutos del partido.
   
Pero, luego, San Lorenzo apretó mejor el mediocampo, debido a una levantada de Walter Erviti, pero las llegadas claras ante el arco boquense brillaron por su ausencia.
   
Encima, Juan Román Riquelme arrastró su flojo desempeño de entresemana con la selección argentina, en el partido frente a Gales en Cardiff, y fue una sombra de todo lo que él es capaz de brindar.
   
El planteo táctico del uruguayo Oscar Tabárez fue, al menos, incomprensible, porque el joven Christian Giménez demostró que no puede ser el acompañante de Riquelme, porque necesita hacer una tarea de recuperación que no siente.
   
La ausencia obligada de Mauricio Serna no pudo ser suplida por el pibe Pinto, mientras que Sebastián Battaglia en muchas ocasiones debió multiplicarse para tapar agujeros que sus compañeros dejaban en el mediocampo.
   
San Lorenzo pensó siempre en defender el cero, y si se podía salir en contragolpe para intentar alguna acción en el área local, en su mayoría impulsadas por la perseverancia de Acosta.
   
Durante la primera media hora de partido, la defensa azulgrana fue tan débil como un castillo de naipes, pero la capacidad de Saja evitó que San Lorenzo estuviera abajo en el marcador.
   
La pelota debió haber sentido mucho dolor por el mal trato recibido, y en la segunda parte nada cambió en el horizonte, pese algún intento aislado de Delgado o Battaglia que no fueron gol por la sencilla razón de que la tarde no se merecía ese premio, ante la incongruencia general.
   
Irresoluto Riquelme, inconsistente Guillermo Barros Schelotto e inconstante "Chelo" Delgado, Boca no pudo ni supo doblegar a San Lorenzo.
   
La confusión fue tal que hasta el propio técnico boquense cayó en el torbellino de sus jugadores, y cuando debía sacar a Giménez, para hacer ingresar a Walter Gaitán, retiró al mellizo Guillermo y así dejar un sólo delantero, Delgado.
   
San Lorenzo, por su parte, se mostró inconmovible ante estas señales que le indicaban un camino a la victoria, si es que estaba dispuesto a modificar algunos puntos de su estructura.
   
Tarde se acordó de ir en busca del arco de Abbondancieri, porque fue incompetente para crear peligro e incrédulo para confiar en la fe de sus argumentos, que lo dejaron con el punto que fue buscar, pero que podría haber transformado en dos más.
   
El empate sin goles, por lo entregado por ambos equipos, estuvo a la altura de las circunstancias, pese a que los únicos damnificados fueron los hinchas, indeclinables en su pasión, pero que no pudieron hacer nada para modificar el indecoroso
espectáculo de Boca y San Lorenzo.
   

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