Boca ya trabaja en Japón con la firme convicción de poder imponer su estilo en el partido del martes frente a Real Madrid, por la Copa Intercontinental de clubes.
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Sin embargo, mientras los jugadores acunan la esperanza de conquistar el segundo triunfo del año, Carlos Bianchi mantiene dos dudas para formar el equipo titular definitivo: una en el sector izquierdo de la defensa y otra en el mediocampo. El dilema tiene como protagonistas a Traverso y Fagiani para el primer puesto y Gustavo Barros Schelotto, Marchant y José Basualdo para el segundo caso.
Con esas alternativas, Boca alinearía a Córdoba; Ibarra, Bermúdez, Matellán y Traverso o Fagiani; Battaglia, Serna, Gustavo Barros Schelotto o Basualdo o Marchant y Riquelme; Delgado y Palermo.
El primer objetivo del cuerpo médico y técnico fue, desde la partida misma, en Ezeiza, adaptar a los jugadores al cambio horario. Por eso, luego de un extenuante viaje de más de 30 horas, y una vez arribado a Tokio en las primeras horas de la noche japonesa, Bianchi organizó una práctica con el objetivo de adaptar el ciclo biológico de sus dirigidos al huso horario local.
El grupo de futbolistas y cuerpo técnico encabezados por el vicepresidente Pedro Pompilio arribó al aeropuerto de Narita, distante 60 kilómetros del centro de Tokio, a las 14 hora local (las 2 de la mañana en Argentina), pero tardó casi tres más en llegar al hotel Keio Plaza Intercontinental donde se hospeda, como consecuencia del intenso tránsito existente en la autopista de acceso.
Durante el traslado, los futbolistas desayunaron apenas emprendieron vuelo (eran las 18 del lunes en Argentina e invirtieron el horario de la merienda) y luego les fue suministrada una pastilla de melatonina, inductora del sueño. De esta manera, los jugadores comenzaron el proceso de adaptación al huso horario de Japón.
En horas de la madrugada de hoy en la Argentina, el plantel retomó los entrenamientos en el club Kawasaki, distante unos 40 kilómetros del lugar de la concentración, donde también prose-guirá con los trabajos durante todo el fin de semana. En tanto, quedó confirmado para el lunes el reconocimiento del campo del Estadio Nacional de Tokio, escenario de la última Copa Intercontinental del siglo.
Biachi, en la primera conferencia de prensa que brindó en suelo japonés aseguró que «Boca no renunciará a tener un planteo ofensivo, porque es un equipo que respeta su estilo en todos lados, sin importar el rival ni el estadio donde juegue».
Faltan todavía algunos días para poner a punto el equipo, pero sobran ganas y confianza para traer a la Argentina, por octava vez, la Copa Intercontinental, trofeo que Boca ya conquistó en 1977.
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