Usain Bolt tuvo otro mundial memorable y se coronó en 100 y 200 metros.
Daegu, Corea del Sur. Sábado 28 de agosto de 2011. El impacto deportivo más fuerte de los últimos años acaba de ocurrir. El mundo atlético no termina de creer lo que está pasando. El ser más sobrenatural de la especialidad cometió un error de principiante y pierde la posibilidad de correr: Usain Bolt es descalificado por una partida en falso y queda eliminado de la final mundial de los 100 metros.
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Con lo que ocurrió aun dando vuelta, seis días después el jamaiquino se redimió, en cierto sentido, repitiendo el título en los 200 metros. Dos años antes, en Berlín, había establecido el récord en 19.19 segundos, y en 2011 ganó con 19.40. No tan malo, considerando lo vivido una semana antes.
Los fantasmas nunca abandonaron su lugar, pero paulatinamente el "Rayo" fue expiando los malos recuerdos. De a poco, su mente apuntó más lejos, cambiando de continente y de trascendencia deportiva. En el medio, dolores y lesiones producto de su complicada escoliosis en la zona baja de la espalda, que le generan problemas en las piernas y tendones.
Londres, Inglaterra. Domingo 5 de agosto de 2012. El mundo vuelve a posar sus ojos en él. El Estadio Olímpico está sumido en un profundo silencio. La tensión sobreviene a los recuerdos. Una suerte de nube oscura arremete contra Bolt. Suena el disparo. La partida es válida. De la oscuridad emerge el rayo. Con clara diferencia, récord olímpico de 9.63 (segundo mejor tiempo de la historia) y la medalla de oro, el rey de la velocidad deja en el pasado su mancha. Y 96 horas después confirma el momento haciendo el doblete en los 200 metros.
Otra vez volverían las lesiones, al igual que en el inicio de la temporada preolímpica. La espalda lo aquejó, pero, así como su profunda escoliosis no le impidió ser el humano más rápido que haya pisado la tierra, ahora tampoco iba a detenerse. Era el momento de la revancha, a pesar de un inicio de 2013 complejo por los dolores y los dopings rivales que también lo merodeaban a él.
Ahora sí, llega el momento de liberarse. La cita es en Moscú, otra vez un domingo, el 11 de agosto. Semifinales impecables en 100 metros y otra vez a arrodillarse en la largada. El ambiente tiene tanta tensión que bien podría verse la carga eléctrica. La lluvia le da un condimento extra.
Por fin, suena el disparo y esta vez Bolt no falla. Y va más allá: el jamaiquino siempre suele partir lento, producto de su 1.96 metro que le complica erguirse, pero esta vez sale eyectado, sabiendo que debe hacer todo bien. En los primeros 30 metros queda como líder y ya no va a largar esa posición.
Como parámetro normal, el más rápido de la historia suele acomodar su carrera y cuerpo en la mitad inicial para luego explotar en los 50 metros finales, donde aplasta. Ahora no, con una partida exquisita, se concentra en dominar la prueba todo el tiempo. Saca diferencia, se esfuerza al máximo y cruza la meta. Es campeón mundial. Recupera la corona que le pertenece y extingue los fantasmas.
Menos de una semana después se impone en 200 metros. No bate el récord mundial, pero saca a pasear a sus rivales en una final de altísimo nivel. Gana en los primeros cien y disfruta la otra mitad. Como detalle basta mencionar que en las eliminatorias y semifinales, el "Rayo" terminó los últimos metros riéndose junto a sus colegas.
Esta vez, Bolt no se enfocó en los récords. Las marcas van y vienen en la historia, pero lo que quedan son las gestas. La lluvia quizás atenuó la posibilidad de un nuevo registro máximo, pero la necesidad de enfocarse en la victoria terminó por decidir la cuestión. Los 9.77 segundos de los 100 metros son, para cualquier humano, imposibles, por eso terminan siendo suficientes para recordar otro triunfo memorable.
Sin grandes competidores como su compatriota Yohan Blake (lesión), o el jamaiquino Asafa Powell y el estadounidense Tyson Gay, ambos afuera por doping, la súperestrella suelle correr más lento la carrera, pero no siempre hay contra quién correr, y eso pesa en todas las circunstancias. Así ocurrió en los 200, y tampoco hubo plusmarca. Ahora valen los títulos.
El número 1 de la historia supo cómo hacerlo otra vez, reinventándose a sí mismo, derrotando a su mayor rival: Bolt. Ni las constantes lesiones crónicas, ni su error más grave pudieron con él. De a poco, se empieza a ver la curva descendente en su trayectoria, porque, como una carrera de 100 metros, es explosiva y corta. Por ahora, sigue siendo la leyenda viviente de la velocidad, ganándoles a todos. Especialmente a su propio mito.
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El peor momento: Bolt, eliminado en Daegu 2011.
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Bolt fue campeón en Londres 2012.
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Moscú marcó la vuelta de Bolt al gran plano mundial.
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Moscú marcó la vuelta de Bolt al gran plano mundial.
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Moscú marcó la vuelta de Bolt al gran plano mundial.
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La clásica pose ganadora de Bolt, con el bicampeonato en Moscú.
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