Mientras el equipo argentino espera confiado, la cautela de los jugadores españoles, que reconocen el poderío rival, contrasta con el fervor del público de Málaga, que agotó las 14 mil entradas disponibles para la serie semifinal de la Copa Davis y siente un completo favoritismo.
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Confianza plena en las chances de ganar y cierto malestar con el estado de la cancha son las sensaciones que rodean a los argentinos, en la recta final de su preparación.
El conjunto nacional se completó ayer con la llegada de Lucas Arnold, quien arribó desde Rumania (disputó las semifinales del torneo de dobles de Bucarest) y cumplió su primer entrenamiento de dobles junto a Agustín Calleri, su pareja para el sábado. Si bien el capitán Gustavo Luza no lo confirmó, es un hecho que el viernes los singlistas serán Gastón Gaudio y Mariano Zabaleta, quienes ayer practicaron en forma intensa en la cancha central.
Gaudio, ante el número uno del mundo, Juan Carlos Ferrero, y Zabaleta, frente a Carlos Moyá sería el orden de los partidos de la jornada inaugural del match que clasificará a un finalista para el grupo mundial del certamen.
«Con respecto a la cancha, esperaba algo mejor. Porque a tres días de los partidos todavía no está muy bien. Y con referencia a las pelotas, los jugadores se sienten cómodos con ellas», señaló Luza en conferencia de prensa. Más allá de las quejas por el estado de la cancha, el capitán dejó en claro el optimismo que reina en el equipo y reiteró que están «dispuestos a dar el batacazo».
Luza reconoció que los españoles son favoritos, pero advirtió que «los rankings no importan demasiado en Copa Davis», sino que «es más importante el rendimiento del momento».
Por su parte, Carlos Moyá advirtió que «el público español es muy exigente y no acepta una derrota en casa, en el deporte que sea. Y esta serie no es tan fácil como se dice. Muchos hasta ya la dan como ganada». Moyá aseguró que Argentina «es el rival más duro» que puede encontrar España en canchas lentas.
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