C haco - Con el triunfo de Roy Nikisch --consagrado el domingo sin necesidad de ballottage por doce puntos como nuevo gobernador de Chaco-el radicalismo local confirmó su hegemonía en la provincia, peso político que se sostuvo a pesar del apoyo de Néstor Kirchner a la candidatura de Jorge Capitanich.
Así y todo el PJ pudo acortar distancias logrando un panorama más parejo en la Legislatura provincial: de las 16 bancas puestas en juego los dos partidos mayoritarios obtuvieron 8 diputados por igual, con lo que desde el próximo 10 de diciembre la Alianza tendrá 18 bancas y el PJ llegará a 14 con bastante más equilibrio que los 21 a 11 de los últimos dos años. Ahora la UCR tendrá mayoría propia pero estará lejos de los dos tercios. También el peronismo arrebató una veintena de municipios al radicalismo, un lote que integran por caso Villa Angela, General San Martín, Machagai y Quitilipi. La misma localidad de Tres Isletas, el bastión electoral de Nikisch, pasó a manos del PJ después de varios años. Pero Rozas aclaró que el candidato aliancista «perdió por muy pocos votos» en Tres Isletas y que, en cambio, Capitanich «perdió por paliza» en su natal Sáenz Peña. «Llegué ganando en 1995 y me retiro triunfante, invicto y derrotándolo tres veces a Capitanich», castigó.
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Nikisch, a su turno, dijo que los resultados de los comicios en los municipios «forma parte de los premios y castigos de cada localidad».
En cuanto a los tres diputados nacionales, la disputa fue encarnizada. Finalmente los votos favorecieron a la Alianza, que se asignó dos de las tres bancas en juego a Víctor Zimmermann y Olinda Montenegro (ganó una, a costa del ARI). La restante fue para el kirchnerista José Mongeló, que mantuvo así la representación justicialista.
La victoria de Nikisch -de su mano el partido retuvo el poder que ostenta desde 1995-potenció las pretensiones del gobernador Angel Rozas, quien aspira a ser reelecto en diciembre al frente de la convención nacional de la UCR y sueña con una eventual candidatura presidencial para 2007.
Precisamente ayer Rozas aseguró que una de sus metas «a futuro» es volver a convertir al radicalismo en «un partido con vocación de poder» y «con aspiraciones (presidenciales) para 2007». «Es una fuerza nacional muy importante, que hoy está disgregada», dijo, y en ese sentido adelantó que su tarea central a partir del 10 de diciembre será colaborar en la elaboración de un «proyecto de contenido nacional» y «enhebrar las voluntades territoriales». La UCR apila hasta ahora triunfos en las elecciones de Tierra del Fuego, Catamarca y Río Negro, y victorias resonantes como la del domingo en Río Gallegos y la de la capital santiagueña.
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