¿Cómo fue el partido de Riquelme?

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Juan Román Riquelme concretó su esperado regreso a Boca, luego de una ausencia de ocho meses, pero la expectativa del hincha pasó completamente a segundo plano por la dura e inesperada derrota que su equipo sufrió ante Unión por la cuarta fecha del torneo Final.

El cuarto ciclo de Riquelme con la camista de sus amores recibió el cachetazo de un 1-3 con el elenco santafesino que sorprendió hasta el más fervoroso hincha.

El máximo ídolo boquense, tal su costumbre, fue el último en bajar del micro al arribar a las 18.30 a La Bombonera, siempre escuchando música tropical y de cuarteto, y allí recibió las primeras muestras de cariño.

Luego, a las 19.59, fue ovacionado por el todo el estadio, menos por el sector que tradicionalmente ocupa la barra, cuando se dieron las formaciones por la Voz del Estadio.

El clamor de casi toda La Bombonera, siempre con la excepción de la barra, continuó con su salida al campo de juego en primer término luciendo la condición de capitán, distinción que le cedió el arquero Agustín Orión.

Y volvió a ser ovacionado con el clásico grito de ¡Riquelme, Riquelme! poco antes del minuto de silencio con el que se homenajeó al fallecido exarquero xeneize Antonio Roma.

También hubo banderas alusivas a su retorno y la que más se destacó fue una que se ubicó arriba del palco que habitualmente utiliza Diego Maradona, con una camiseta número 10 con su nombre y la inscripción Zona Sur 12.

En lo estrictamente futbolístico, su partido número 353 con la camiseta de Boca (suma 628 oficiales contando los de Barcelona, Villarreal y los seleccionados argentinos juvenil y mayor) lo mostró más activo en el segundo tiempo.

En la primera etapa su única aparición de peso fue sobre el final con un enganche hacia adentro y un derechazo a colocar que se fue cerca del palo izquierdo de Martín Perafán.

En el segundo tiempo entró mucho más en juego y lo demuestran los siete remates que efectuó, tres contenidos por Perafán y tres en posición clara de gol, y se transformó en el jugador más peligroso de Boca.

Pese a su largo paréntesis futbolístico no se lo vio mal en lo físico, cuanto menos no en un escalafón inferior al de su último partido oficial, el 0-2 con Corinthians, en San Pablo, segunda final de la Copa Libertadores de América.

Riquelme, que jugando para Boca obtuvo 11 títulos, entre ellos tres Copas Libertadores y una Intercontinental, se retiró de la cancha con signos evidentes de cansancio. Pero también con la serena convicción que, de sus pies, el equipo de Carlos Bianchi tiene la chance de mejorar un presente oscuro.

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