"Para ser un buen arquero, hay que comerse 50 goles tontos", aseguraba en cada entrevista Amadeo Carrizo.
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Su nieto, Juan Pablo, actual arquero de River, vive uno de los momentos más difíciles desde que debutó en el equipo de Núñez. Luego de un gran comienzo de campeonato, donde sus actuaciones consiguieron importantes puntos para que los dirigidos por Juan José López abandonaran los puestos de promoción, su nivel mermó y con dos errores fue el centro de la escena.
El primero ocurrió la semana pasada, nada más ni nada menos que en el Superclásico. Con el partido 0-0 y con su equipo dominando el juego, el arquero dudó en un córner y se convirtió un insólito gol que derivó no solo en la derrota de River sino que también en una catarata de opiniones que duraron toda la semana.
En el partido de anoche, ante San Lorenzo, los resultados previos habían dejado a River obligado a ganar para salir de la Promoción. El equipo transcurría un andar tranquilo, donde derrotaba y dominaba a los de Boedo. Todo era tranquilidad hasta que otro error derrumbó las ilusiones del equipo de Núñez.
Es raro ver a River perder por un error de Carrizo es por eso que sus errores son tan marcados por todos. Pedido para que se quede un semestre más en River y convocado por Sergio Batista para disputar la Copa América, el presente de Carrizo cambió drásticamente con estas actuaciones y todo lo que parecía seguridad absoluta, se transformó en dudas, más desde afuera hacia adentro que desde el protagonista en cuestión.
Lo cierto es que ese disparo suave, y al medio del arco que parecía no poder complicar la resistencia de Carrizo, sorprendió a todos cuando el arquero puso flojas sus manos y permitió que el disparo las vulnerara.
Con el empate en uno, River no pudo dejar la promoción y parece injusto culpar a Carrizo por ello, aunque sus últimos errores hayan sido notoriamente incidentes en la sumatoria de puntos que pretenden los de Núñez.
Por eso, al término del encuentro y de la salida del arquero, el silencio invadió el estadio en los primeros instantes. Después hubo tibios aplausos y luego sí, cuando Carrizo se acercaba a los vestuarios, los plateístas más enrarecidos lo insultaron mientras él se besaba el escudo de su camiseta. El arquero dividió la gente, que lo apoya y le valora sus buenas actuaciones, y los que nublan sus vistas y se quedan con los últimos dos errores.
Pero antes de retirarse, Carrizo habló para la televisión y declaró: "Sigo tranquilo conmigo. Seguramente he cometido errores como otras veces los salvé (los partidos). Una falla humana la tiene cualquiera".
Y luego reconoció: "Me da bronca por mis compañeros, que hicieron un gran esfuerzo, y por el público, que está ansioso por ganar".
Acerca de su nuevo error, el arquero remarcó: "Quise agarrarla (la pelota), me quedó muy arriba y se me terminó metiendo".
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