Colón es campeón y qué lindo poder decirlo

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Un relato en primera persona de un hincha de Colón de Santa Fe, nacido y criado en Buenos Aires.

“La gloria no se compra, no hay plata que pague esta felicidad”, dijo Luis “el Pulga” Rodríguez después de que el Club Atlético Colón de Santa Fe se consagre campeón por primera vez en sus 116 años de historia, y sus palabras no pueden ser más acertadas.

Antes de continuar, pongo en alerta al lector: quien escribe estas líneas es hincha de Colón. Un hincha que nació en la Ciudad de Buenos Aires, y se crio en Gerli, ciudad de Lanús.

Mi papá es oriundo de Calchaquí, provincia de Santa Fe, y es hincha de Colón, y lo primero que uno puede pensar es que se trata de una cuestión de herencia… Pero no. Bueno sí y no. Hay una cuestión hereditaria pero también es una elección, uno elige y luego se entrega a la pasión.

No voy a meterme en el lío de intentar explicar qué significa el fútbol para el hincha, qué es la pasión y demás cuestiones. Sí voy a decir que yo por Colón sufrí, disfruté, viajé, lloré de tristeza, lloré de alegría y tuve una cantidad de sensaciones que de solo escribirlas ocuparían todo el resto de esta de crónica.

Los primeros recuerdos que tengo de Colón y una cancha es en la vieja B Nacional, jugando un partido contra Arsenal en cancha de Racing. No recuerdo el año, no recuerdo el resultado, pero es mi primer recuerdo del “rojo y negro”.

Y así fui creciendo, y acompañando cada vez que podía. Cuando Colón jugaba en CABA o en alguna cancha del Gran Buenos Aires, ahí estábamos junto con mi viejo. La cancha de Lanús, Independiente, Racing, Arsenal, River, Vélez, Huracán, y cada tanto viajar a Santa Fe.

Vivir la fiesta de local, siendo uno un visitante. El "Cementerio de los Elefantes", los colores rojo y negro por todos lados, y los hinchas. Condimentos necesarios como para que sea siempre un partido único y diferente.

Campañas regulares, malas y algunas muy buenas, y uno siempre ilusionado. Hubo grandes entrenadores, y grandes planteles. Pero a pesar de eso la gloria de salir campeones seguía siendo esquiva.

Si bien, como dije, mi primer recuerdo de Colón es jugando un partido en la segunda categoría, después del ascenso en 1995 crecí viendo a mi equipo casi siempre en primera. Lo vi obtener un par de subcampeonatos, lo vi disputar copas internacionales por primera vez en su historia, pero también me tocó sufrir con el descenso del año 2014. Antes de esto me tocó padecer un golpe que no fue solo mío, aquellos que son hinchas a la distancia lo entenderán bien: en el año 2013 se prohibió el público visitante en las canchas. Lamentablemente ya nada volvió a ser igual.

Retornando a ese 2014, por suerte, el paso por la segunda división fue rápido. En seis meses Colón estaba de vuelta en primera. A partir de allí y nuevamente se sucedieron campañas buenas, regulares y malas. Ilusiones, la intrascendencia de mitad de tabla y cada tanto sufrir con los promedios.

Un párrafo especial merece la campaña de la Sudamericana 2019, Colón llega por primera vez a una final. El partido fue en Asunción, Paraguay y obviamente teníamos que estar ahí. Se dio la mayor movilización de la historia de hinchas de un club a otro país, y nosotros viajando en auto desde Buenos Aires.

El viaje fue caótico, eterno, y estuvo acompañado por un calor insoportable que sólo encontró reparo en el color de la gente. Literalmente todo era rojo y negro.

El resultado ya lo sabemos, Colón no pudo y la ilusión se apago una vez más. Pero el viaje valió la pena, ver al club en primera plana, siendo noticia en el país y en el mundo es motivo de orgullo para todos los hinchas y algo que nunca vamos a olvidar.

Si todavía están leyendo esto, gracias, no voy a hacer un repaso exhaustivo del partido de anoche. No se trata de eso, pero si voy a decir: Colón es campeón (y qué lindo es poder escribirlo).

Objetivamente es merecido. En un año marcado nuevamente por la pandemia le tocó padecer igual que al resto de los planteles, pero desde la sabiduría de su técnico Eduardo Domínguez y desde la predisposición de todo el plantel, Colón está donde merece estar.

Un equipo que encontró el balance justo entre juventud (Farias, Sandoval, Garcés, Meza, Ferreira, entre otros) y experiencia. Leo Burián, Goltz, Castro, Aliendro, Bernardi, Lértora, solo por mencionar algunos nombres y “el Pulga” Rodríguez como símbolo futbolístico indiscutido.

Contar con un jugador como “el Pulga” ha sido un plus. En un deporte colectivo como es el fútbol, alguien como él siempre suma. Rodríguez hoy está más allá de la camiseta, es un jugador que le devolvió la sonrisa al fútbol argentino y la gran mayoría de los hinchas lo sienten así.

En momentos tan duros como los que nos toca vivir, donde muchos hemos perdido a familiares o conocemos gente que la pasó muy mal, hoy el fútbol es una pequeña alegría. Es un escape que dura 90 minutos y un poco más, donde particularmente en este día todos los hinchas de Colón estamos felices.

Iré un poco más allá, me atrevo a decir que para todos los hinchas de otros clubes que sienten que este deporte es algo significativo, hoy Colón con su demostración de buen fútbol y carácter, al menos por un rato les saco una sonrisa. Eso sin dudas vale más que una estrella bordada sobre un escudo.

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