Pasar por la selección Argentina, jugar durante años en Europa y después meterse en el real estate no parece el recorrido más habitual para un futbolista. Sin embargo, algunos encuentran fuera de la cancha un camino completamente distinto al que marcó buena parte de su vida. Ese es el caso de Franco Di Santo.
De la Selección argentina al real estate: la insólita transformación de un delantero que jugó en Inglaterra y Alemania
Fue parte de la Albiceleste y tuvo una de las carreras más llamativas del fútbol argentino, pero hoy su vida está lejos de las canchas.
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Fue una de las mayores promesas del fútbol argentino, pero su carrera no marchó como esperaba.
El exjugador lleva casi dos años alejado de la competencia y hoy atraviesa una etapa muy diferente. Mientras todavía deja una puerta abierta para volver a jugar, el mendocino reparte sus días entre nuevos proyectos y una faceta que empezó a construir mucho antes de su último partido.
Franco Di Santo y su nueva vida tras el retiro
Di Santo jugó por última vez en 2024 con Independiente Rivadavia, aunque todavía evita hablar de un retiro definitivo. Una lesión lo alejó de las canchas y terminó acelerando un cambio para el que, de alguna manera, ya venía preparándose desde hacía tiempo.
Durante su carrera se interesó por distintos negocios y siguió de cerca algunos proyectos familiares mientras vivía en el exterior. Una vez que dejó de competir, empezó a involucrarse mucho más y a ocuparse de cuestiones que antes miraba a la distancia.
El mendocino había construido casi toda su trayectoria fuera de Argentina. Pasó por Chelsea, Blackburn Rovers y Wigan Athletic en Inglaterra, además de Werder Bremen y Schalke 04 en Alemania. También tuvo etapas en España, Brasil, Turquía, México y Chile antes de regresar al país.
Su carrera llegó además a la selección Argentina. Alejandro Sabella lo convocó en 2012 y llegó a disputar amistosos y partidos de Eliminatorias. Incluso integró la lista preliminar para el Mundial de Brasil 2014, aunque quedó afuera en el último corte.
Los proyectos de real estate que impulsa en Mendoza
El vínculo de Di Santo con el negocio inmobiliario viene de familia. Junto a dos socios, trabaja en el rubro desde hace casi 20 años, por lo que no se encontró con un mundo completamente nuevo cuando dejó de jugar.
Ahora su participación es otra. El exdelantero se metió de lleno en Infinito Desarrollos y uno de los proyectos en marcha es Alto Ozamis, ubicado en Maipú. Allí participa de reuniones y sigue cuestiones relacionadas con la arquitectura y el diseño.
También busca aportar ideas tomadas de los distintos países en los que vivió. Uno de los puntos sobre los que más insiste es la presencia de espacios verdes, juegos y lugares al aire libre, algo que relaciona directamente con lo que le hubiera gustado tener durante su infancia.
Esa curiosidad también lo llevó a querer entender cómo funciona una obra desde adentro. Pregunta por materiales, procesos y decisiones técnicas, mientras se apoya en arquitectos y especialistas para aprender sobre un rubro que durante años siguió desde lejos.
De las canchas a las medialunas: el crecimiento del Grupo Modesto
La gastronomía apareció cuando todavía estaba jugando. En 2020, durante su paso por Atlético Mineiro, empezó a conversar con su amigo Ramiro sobre la posibilidad de abrir un café en Mendoza.
El proyecto avanzó junto a Matías, el tercer socio del grupo. La intención no era quedarse con un único local, sino crear algo que pudiera crecer con nuevas sucursales y franquicias. Primero apareció Bonito y más tarde llegó Bastante.
Las medialunas se transformaron en uno de los productos que más impulsaron a la marca y el negocio terminó creciendo mucho más de lo pensado en aquel comienzo. Con el tiempo, los tres socios también quedaron al frente de Modesto y La Social.
De esa unión nació Grupo Modesto, que actualmente reúne las tres marcas. La expansión ya cruzó los límites de Mendoza con una llegada a San Juan y el próximo objetivo es seguir sumando presencia en otras provincias.
La cuenta pendiente con Independiente Rivadavia y su posible vuelta al fútbol
A pesar de esta nueva vida, Di Santo todavía no cerró del todo su historia con la pelota. Su paso por Independiente Rivadavia quedó muy lejos de lo que había imaginado cuando decidió regresar a Mendoza.
El delantero apenas pudo disputar 53 minutos oficiales y una lesión terminó condicionando toda su experiencia. Había dejado atrás un contrato en Chile y bajado sus pretensiones para jugar en su provincia, cerca de familiares y amigos que durante buena parte de su carrera no habían podido verlo todos juntos desde la tribuna.
Ese final todavía le pesa. El propio futbolista reconoció que siente una deuda con Independiente Rivadavia porque no pudo aportar lo que esperaba, aunque remarcó que el problema nunca fue la falta de ganas, sino una cuestión física que directamente le impedía competir.
Después de buscar distintas alternativas, se sometió recientemente a una operación en Colombia. Si logra recuperarse al 90 o al 100%, no descarta volver a jugar. Si el cuerpo no responde de esa manera, prefiere dar por terminada su carrera.
También contempla seguir vinculado al fútbol desde otro lugar. No se ve demasiado como entrenador, pero sí como ayudante o acompañando el crecimiento de jugadores jóvenes. Mientras espera saber si habrá un último regreso, su rutina ya cambió: hoy las reuniones, las obras y los locales ocupan buena parte del espacio que durante años perteneció a los entrenamientos.





