Del Potro cayó de pie en una gran batalla ante Djokovic
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Del Potro no pudo con Djokovic.
Del Potro se acomodó rápido y empezó a sentir sus golpes, dando lugar a la violencia que lo caracteriza. Pero del otro lado tuvo una respuesta perfecta que no falló nunca: "Nole" defendió cada pelota con intensidad, devolvió todo y neutralizó el poder de fuego del argentino.
La defensa fue tan arriesgada que Djokovic se deslizó todo el tiempo y fue a parar al pasto al menos una docena de veces. Incluso, terminó con las piernas abiertas en varias ocasiones, honrando a quienes lo llaman "El hombre de goma".
El mejor tenista nacional del momento se terminó de prender en el partido cuando en el 3-3 y 0-15 con el saque del serbio ganó un punto tremendo con un passing de derecha. Lo gritó con el alma junto a una señora que disfrutaba del partido pegada a la cancha, y ella los festejó con él. Con eso, tan simple, terminó de comprarse a todo el público.
Eso pareció derrumbarlo al Djokovic, que flaqueó en el final y le dio la posibilidad al número 8 del planeta de llevarse el set y pegar uno de los tantos gritos que hizo durante la tarde. Un aliento que le salió del alma y que necesitaba para convencerse de que podía.
Para el inicio del tercer set, Del Potro "tenía en el bolsillo" a la Catedral del tenis, y se aflojó definitivamente. Volvieron sus misiles de derecha, que le produjeron tanto daño a sus anteriores rivales.
Pero sumado a la tremenda defensa del campeón de 2011, el saque fue su arma más hiriente y lo que le dio la mínima ventaja. Con 22 aces y el 83% de los puntos ganados con su primer servicio, produjo estragos en la estrategia del tandilense.
Aun así, Del Potro se las arregló para tomarle el tiempo al servicio de Djokovic, e ir generando oportunidades de break que no logró concretar. Al crecer en confianza, la "Torre" empezó a ser más agresivo, y eso llevó al partido a un nivel impensado.
Con intercambios cada vez más prolongados, intensos y con un amplísimo repertorio, Djokovic y Del Potro jugaron un extraordinario partido. Pero además se dieron tiempo para el humor, en especial el tandilense. Por ejemplo, en un punto "Delpo" cruzó la red para preguntarle a su rival si debía pedir o no el Ojo de halcón.
También tuvieron su pequeño show con la red, porque el serbio, por obra del azar, ganó la gran mayoría de los puntos en los que la suerte tuvo que intervenir. Y entonces Del Potro se acercó para reclamarle a la faja la pelota perdida. Entendiendo que esto es un show, también le dedicaron momentos de risas a los espectadores.
El cuarto set tuvo al mejor tenista del planeta con ventaja, pero Del Potro recuperó el quiebre en el siguiente juego (igualados en cuatro). La Cancha Central era un hervidero, y lo fue aún más cuando en el tie break "Delpo" levantó dos match points con muchísima solvencia y terminó imponiéndose para definir en un quinto parcial.
Muchos hubiesen deseado que el set final durase hasta la eternidad, porque el partido que se estaba observando era magnífico. Djokovic siguió sacando y defendiendo como si fuese la última de las batallas, y llevó al bonaerense a cometer algunos errores en el octavo game y quedarse con su servicio.
Tras el final, casi 15 mil personas aplaudieron de pie, y ni bien Del Potro amagó con salir, el serbio interrumpió lo que estaba haciendo para también reconocer al argentino. Es que ambos habían tenido un duelo memorable, con merecimientos de los dos lados, y por eso ambos se profesaron su respeto en la red una vez que Djokovic ejecutó su último golpe ganador.
Una muestra de lo intenso del partido fue que el serbio tuvo 80 tiros ganadores contra 48 de "Delpo", mientras que en errores no forzados terminaron 48 a 37.
El futuro para el argentino es alentador, porque una vez más dio sobradas muestras de que tiene material para estar entre los cinco mejores del ranking, o incluso más. Es una de esas derrotas que le duelen al protagonista, pero que llenan desde la producción.
Hace dos meses, Del Potro estaba fuera del circuito por una virosis que le afectaba la parte respiratoria, se perdió Roland Garros, y ahora estuvo en la puerta de una final en Wimbledon. En parte, también, por su marcada evolución en el césped.
No es cosa de todos los días hacer semifinal de un Grand Slam, y menos aún en el pasto de Wimbledon. Del Potro supo dominarlo y, tal vez, sea un poco menos para las vacas que antes.




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