Djokovic se quedó con una final de lujo
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Djokovic besa su cuarto trofeo de Indian Wells. El primer Masters 1000 del año fue para el serbio Nº 1 del mundo.
Su rival, no obstante, salió combativo, igual de firme con el saque, aunque el serbio arremetió muy agresivo desde el fondo de la pista y desplazando a Federer de un lado al otro sin contemplaciones. Así llegó el break, Djokovic consolidó el servicio y no perdonó a la mínima ocasión que tuvo.
Se nublaba el cielo sobre el valle de Coachella y lucía tan gris como la versión de Federer hasta entonces, pero el juego de ensueño del suizo, con mayor regularidad y consistencia, llegó justo a tiempo para convertir el resto del choque en una enorme batalla.
Cuando Djokovic exhibía un tenis imparable (4-2 en la segunda manga), el tenis más eléctrico del número dos del mundo resurgió para hacerse con tres juegos consecutivos y mandar el set a la muerte súbita, donde, en un colosal derrumbe, tres dobles faltas seguidas del serbio, pusieron la confianza de Federer por las nubes.
El suizo necesitó cinco puntos de break en el tercer juego y logró igualar el set (2-2) tras ir dos por debajo al inicio de la tercera manga. Parecían arreciar los nervios en el serbio -rompió una raqueta mientras descansaba entre juegos-, pero aquello le sirvió como motivación para adelantarse 4-2 tras una doble falta del suizo.
Djokovic resopló, respiró hondo y colocó su saque fuera del alcance de su contrincante (5-2). Por fin obtenía pleno control sobre el choque. Y con esa tranquilidad, rubricó el envite.
A pesar de este resultado, Federer domina los enfrentamientos directos entre ambos jugadores, con un registro de 20 victorias y 18 derrotas.
Previamente, este año se midieron en la final de Dubai, donde el de Basilea se impuso por 6-3 y 7-5.




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