22 de julio 2013 - 22:59

El camino de Martino a Barcelona

El técnico dirigió su primer equipo, en el ascenso argentino, en 1998. Luego de un exitoso paso por Paraguay y de dirigir en el Mundial de Sudáfrica en 2010, retornó al país y sacó campeón al equipo de sus amores.

Gerardo Martino, flamante entrenador de Barcelona de España, inició su carrera hace quince años en equipos de la segunda categoría del fútbol argentino y luego de triunfar en Paraguay, participar de un Mundial y de resurgir a Newell's Old Boys de Rosario, será uno de los protagonistas del campeonato español, más conocido como la "Liga de las Estrellas".

Luego de su retiro como futbolista profesional en 1996, debutó como entrenador en Brown de Arrecifes en 1998, que en ese momento jugaba en la segunda categoría del fútbol argentino pero que actualmente -tras una grave crisis futbolística e institucional- participa en la liga local.

Un año después, Martino tomó la dirección técnica de Platense, también en la Primera B Nacional, donde tuvo en el plantel a excompañeros suyos en Newell's, como Fabián Basualdo y Julio Zamora.

La próxima experiencia fue, desde comienzos de 2001, como técnico de Instituto de Córdoba, donde estuvo cerca de conseguir su primer logro, pero luego de tres intentos no pudo ascender y se despidió en el vestuario visitante de la cancha de Ferro Carril Oeste, tras perder la promoción ante Argentinos Juniors.

Su carrera como entrenador conoció el éxito en Paraguay: en el club Libertad, entre 2002 y 2003, consiguió sus primeros tres títulos y otros dos como campeón absoluto de la temporada.

En 2004 fue contratado por Cerro Porteño, otro grande del fútbol guaraní, y allí también logró otro dos campeonatos locales, y se transformó en el mejor de la temporada.

Alejado de sus afectos, el rosarino decidió renunciar a Cerro Porteño y volvió al país para alejarse unos meses de la actividad.

El descanso le duró poco, ya que en marzo de 2005 aceptó la propuesta de Colón de Santa Fe, donde debutó en la primera división del fútbol argentino.

"Acá el único proyecto es ganar. Nadie aguanta cuatro o cinco derrotas al hilo", decía Martino por aquel entonces: en el elenco santafesino no pudo afirmarse y renunció, ya que no obtuvo los resultados esperados.

Ese mismo año retornó a Paraguay para conducir nuevamente a Libertad. Allí, ganó nuevamente dos títulos locales, pero el mayor logro fue llegar hasta la semifinal de la Copa Libertadores 2006, donde fue eliminado por Internacional de Porto Alegre, el campeón de esa edición.

Sobre el final del año mundialista, se da otro momento bisagra en la carrera de Martino, ya que con 44 años recibe la propuesta de tomar las riendas del seleccionado paraguayo, en reemplazo del uruguayo Aníbal Ruiz, quien dejó el cargo tras la eliminación en la primera fase del campeonato disputado en Alemania.

Luego de varias idas y vueltas entre la dirigencia paraguaya, fue nombrado en febrero de 2007 y debutó oficialmente en la Copa América de Venezuela, en la que alcanzó los cuartos de final.

Encabezando al combinado guaraní, se ganó finalmente el respeto del mundo futbolístico: luego de una excelente clasificación logró el pase a la Copa del Mundo de 2010 en Sudáfrica, donde ganó el grupo que compartió, entre otros, con Italia.

En los octavos de final eliminó por tiros desde el punto penal a Japón, tras igualar sin goles, y llevó a Paraguay a disputar por primera vez en su historia los cuartos de final.

La historia lo cruzó con España, al que definió hace poco como "el Barcelona sin Messi", y luego de un gran partido de su equipo, perdió por 1-0 con el que después fue campeón.

Luego de varios años al frente del equipo nacional paraguayo (fue el entrenador que más partidos dirigió al seleccionado) renunció tras perder la final de la Copa América 2011 -que se jugó en Argentina- ante Uruguay, en el estadio Monumental.

Sobre el final de ese año, tentado por varios clubes importantes y por otros seleccionados del mundo, tomó la decisión de conducir a Newell´s Old Boys de Rosario, el club donde se destacó como futbolista, que estaba pasando un delicado momento futbolístico e institucional tras la salida del presidente Eduardo López, con quien estuvo enfrentado durante muchos años.

La historia reciente es conocida: empezó la campaña con los mismos puntos que Independiente en los promedios del descenso pero luego de dos certámenes consagró al elenco rosarino campeón del pasado torneo Final, y llegó hasta la semifinal del máximo torneo continental.

Admirador de Marcelo Bielsa, a quien tuvo como técnico en Newell's, pero con un estilo propio, Martino llega al mejor equipo del mundo con el aval del mejor jugador del mundo, Lionel Messi, un rosarino como él.

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