14 de febrero 2002 - 00:00

El empate con Gales sirvió sólo para sacar conclusiones

El empate con Gales sirvió sólo para sacar conclusiones
El empate quedará sólo para las estadísticas; el partido, para un simple recuerdo o archivado en el anecdotario. En verdad, las expectativas estaban centradas en las caras nuevas, en la posibilidad de algún jugador de llegar (o quedarse en la puerta del Mundial), y el partido -en eso-dejó algunas cosas para el análisis.

Tal vez, la gente se entusiasmó más de lo necesario. Seguramente, mucho más que Bielsa en lo que podía ocurrir. Ante todo, habrá que convenir que este equipo de Argentina fue distinto. Diferente en su andar, en la velocidad de su juego y -fundamentalmente-en la capacidad de llegada que mostró hasta ahora. Simplemente, porque no fue la selección de siempre a la que se le mecharon algunos jugadores, sino que, en realidad, fue un equipo nuevo apuntalado por jugadores de los denominados «históricos», que, en definitiva, fueron los que llevaron el peso del partido.

Más de lo que hizo Argentina en este partido, seguramente a Bielsa le debía interesar cómo se plantó el equipo, ante un equipo con muchas similitudes con Inglaterra, claro que sin contar con sus grandes individualidades que tiene el equipo que dirige el sueco Ericksson. Se podría decir que estos amistosos previos se realizan para probar y mirar algunos jugadores más para completar la lista de 23 (tiene entre 17 y 18 nombres firmes), que para buscar nuevas estrategias y, menos, mostrar la dinámica de juego global de Argentina que tanto miró el mundo futbolístico en las eliminatorias.

Un hecho que hace pensar que, más allá del análisis del peso específico en materia futbolística que tuvo Argentina en su favor, sea tanto en lo individual como en lo colectivo (mirando funcionamientos de conjunto), vale repasar el aporte personal de los jugadores, tanto de los que se sometieron a prueba, como de «los que devuelven la plata», como dirían los amantes del turf.

Defensivamente, los tres del fondo mostraron altibajos. Tal vez, las mayores desinteligencias estuvieron en los relevos y en las dificultades que tuvo Chamot para frenar la potencia que trataba de imponer el grandote Hartson, mientras que Vivas se las arregló bastante bien para no darle huecos a nuestro conocido Giggs, uno de los pilares del Manchester United. También es para destacar el despliegue y seguridad de Placente, que se jugaba en este partido, tal vez, su continuidad en el esquema de Bielsa.

Habrá que decir que este lineamiento tuvo siempre el auxilio de Husaín por derecha, Sorín por la izquierda y el enorme talento de Verón (el mejor de la cancha, por lejos), tanto en la recepción, como en la salida y -finalmente-en la distribución de juego. Recién en este punto, conviene analizar lo realizado por Saja. Quizá con demasiada responsabilidad y mucho riesgo, porque también era otro que se jugaba un lugar en el futuro.

Habrá que seguirlo viendo, se podría decir como síntesis, porque en el gol de Gales (luego de una pelota de córner que cabeceó Bellamy), el arquero salió a cortar y se encontró con un frontón donde estaban los hombres fuertes de Gales (Page y Hartson), que lo mandaron al piso, sin retaceos. Luego salió con prestancia en dos oportunidades y «jugó» peligrosamente sobre el final con una pelota que se perdía en el campo. Mientras que en el resto de las jugadas se podría decir que fue correcto.

Sin embargo, la clave estaba en lo que podía ocurrir desde la zona media hacia arriba, y las miradas apuntaban a Riquelme, de manera especial. Hablar de su talento y de lo que puede sería redundante. Mucha expectativa y poca respuesta. No aportó todo lo que sabe y puede, porque, esta vez, no pudo imponer (sea por nervios o por imposibilidad de fabricar espacios para concretarlo) esa capacidad de «ser uno de los pocos jugadores imprevisibles» que tiene el fútbol argentino. Con Verón muestran sus diferencias con los demás, tanto que no se les puede adivinar dónde irá cada pelota. Esta vez no lo fue, y esa situación terminó por agravar el juego global del equipo, porque no hubo sorpresa y el juego se hizo demasiado lento.

En verdad, cuando se entremezclaron Sorín y Verón en ataque, el juego tuvo alguna consistencia. Lo demás había sido un buen despliegue de Caniggia (mostrando su vigencia) y los pocos minutos que jugó Saviola, donde demostró su velocidad y un poco de su juego. Porque «Kily» González pareció peleado con la pelota y se reiteró en los centros. En tanto, Cruz se mostró una vez más inconsistente y sin potencia ofensiva, a pesar de que convirtió el gol del empate (pase de Verón tras doble pared con «Kily» González), por lo que quedó más cerca de la despedida que de la convocatoria.

Lo de Gales se sabía: velocidad, pelotazos frontales, mucho físico y juego aéreos para encontrar alguna cabeza desequilibrante. Poco fútbol y tremendos problemas cuando los rivales le ponen la pelota contra el piso y comienzan a rotar. Tal vez, el que se ganó el premio al disparate fue el árbitro irlandés Paul MacKeon: le sacó una tarjeta amarilla a Page por un trompis dentro del área y en pleno juego... Obviamente, fue foul y, si era dentro del área, era penal, señor juez. Tenerlo en cuenta.

Ahora viene Camerún (aún no confirmado) y, después, Alemania. Parece que con este partido se terminaron las pruebas. De ahora en más, habrá que comenzar a buscar el equipo definitivo. ¿O no es así, Bielsa?

Gales: Jones; Delaney, Page, Melville, Speed; Davies, Savage, Pembridge, Giggs; Hartson y Bellamy. DT: Mark Hughes.

Argentina
: Saja; Vivas, Chamot, Placente; Claudio Husaín, Verón, Sorín, Riquelme; Caniggia, Cruz y C. González. DT: Marcelo Bielsa.

Goles:
PT 34 m Bellamy (G); ST 17 m Cruz (A).

Cambios
: ST Crossley por Jones (G); 16 m John Robinson por Giggs (G); 29 m. Aimar por Riquelme (A) y Saviola por Cruz (A); 44 m Galletti por Caniggia (A) y Carl Robinson por Pembridge (G).

Arbitro: Paul Mc Keon (Irlanda).

Estadio: Cardiff Milleniun.

Público
: 62.500 espectadores.

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