El sub 15 no sólo ganó el Sudamericano, además le devolvió la esperanza al fútbol juvenil
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Los juveniles argentinos le ganaron la final soñada a Brasil.
Y cuando todo hacía pensar en una definición por tiros penales llegó esa fisura por donde no se había observado en el resto del partido: la vía aérea.
Es que faltando tres minutos, a los 37 de la etapa final (en esta categoría se juegan dos tiempos de 40), un tiro de esquina desde la izquierda fue conectado ferozmente de cabeza por Bruno Amione, que ingresó con toda potencia al borde del área chica y ganó de arriba para señalar la histórica victoria argentina.
Y lo de histórica obedece a que fue la primera ocasión en ocho ediciones en que Argentina accede al título, mientras que los brasileños ya conocieron las mieles de un campeonato en cuatro ocasiones: 2005, 2007, 2011 y 2015.
Además Argentina por primera vez sede de un campeonato Sub 15, y lo hizo en San Juan, de donde es oriundo su nuevo presidente de AFA, Claudio Tapia, quien tuvo conceptos laudatorios para Placente y Aimar, a los que ameritó "porque ellos están embebidos del espíritu que dejaron todos los títulos logrados por las selecciones nacionales juveniles en la historia".
Y para construir el camino hacia este título el equipo que dirigió Placente empezó su derrotero en la fase de grupos venciendo a Colombia (3-2), a República Checa (8-2) y a Paraguay (3-0), además de empatar con Uruguay (2-2) y Chile (2-2).
Después, el pasado viernes se despachó con un contundente 4-1 sobre Perú en semifinales y encaminó la marcha hacia el título que alcanzó esta noche en la cálida San Juan, pero más que nada rumbo al futuro que necesita el fútbol argentino después del prolongado interregno de oscuridad que afectó a las selecciones juveniles desde que José Pekerman y Hugo Tocalli se alejaron de las mismas.




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