23 de julio 2007 - 00:00

El viaje interminable

Después de un viaje que duró cuatro días y que se complicó en la escala en Estados Unidos, esta mañana está llegando River desde Corea del Sur, donde jugó la Copa de la Paz.

Una parte del plantel ya está en Buenos Aires desde el sábado, pero el núcleo principal se tuvo que quedar casi 48 horas en Estados Unidos, porque el vuelo en el que debían viajar fue cancelado y en el del día siguiente no había lugar.

De los que jugaron de titulares el sábado llegaron sólo el arquero Ojeda y Matías Abelairas; el resto de los arribados fueron los más jóvenes del plantel (Buonanotte, Burzac, Etchemaite, Cardozo, Martínez y Bogado) junto con el doctor Luis Seveso, el utilero Quiroga y el masajista Sapienza. El resto, con un fastidioso Daniel Passarella a la cabeza, debió esperar dos días para poder viajar.

Cuando llegue a Buenos Aires, el técnico de River buscará convencer a los dirigentes para apurar las contrataciones de un arquero y un centrodelantero para reemplazar las ventas de Juan Pablo Carrizo y Ernesto Farías. Ya fue confirmado el ex Racing Sixto Peralta y está luchando con Boca para traer a Marcelo Carrusca. El arquero que quiere Passarella es el paraguayo de Newell's, Justo Villar, aunque a un grupo de dirigentes le parece oportuno comprar el pase en 1,3 millón de pesos y querría traer a préstamo a Montoya de Belgrano o a Lucchetti de Banfield.

El delantero por el que sueña Passarella es otro paraguayo, Roque Santa Cruz, que aunque no tiene lugar en el Bayern Munich, hoy parece un sueño difícil de concretar por el alto sueldo que cobra.

La buena es que se encontrará con un Ariel Ortega que después de un mes internado en una clínica de Chile hace más de una semana que trabaja con el plantel que se quedó en la Argentina y estará a las órdenes del técnico.

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