9 de octubre 2002 - 00:00

El voley va en busca de la hazaña

A partir de estos cuartos de final se terminaron las especulaciones en el Mundial de Voleibol: de ahora en más es a «seguir o resignarse» a puestos menos relevantes que de un primero a un cuarto lugar. Argentina recibe esta noche (a partir de las 21) a Francia, un equipo que llega a esta instancia tras un desempeño --prioritaria-mente-impensado: puntaje perfecto en la ronda inicial y una sola derrota con Brasil en la segunda, que es toda una definición. Mucho menos que las escasas posibilidades que se le daban al conjunto argentino, que a su calidad y potencia creciente le fue adosando el invalorable aliento de su público.

Sobre Argentina habrá que señalar que a la fuerte pegada de Milinkovic se le fueron incorporando otros aditamentos: la mejora en el armado de Weber, la potente pegada de Elgueta (fundamental en el triunfo ante Italia), las correcciones realizadas por Spajic en su saque (siguiendo sólido en bloqueo y pegada) y una sorprendente producción de un banco que era todo un misterio y que resultó de un nivel fuera de lo común.

Habrá que hablar también de la experiencia de Conte, el aporte de Giani y -fundamentalmente-Meana en la contención. Tampoco estuvieron por debajo Ferraro, Porporato o Darraidou, cuando les tocó el turno de intervenir. Si a ellos se les une «el jugador número siete» (como bautizó Elgueta al aliento incesante del público) que saca al equipo cuando «entra en algún pozo» anímico, se puede afirmar que todo es posible.

Basta con detenerse en las palabras del técnico Carlos Getzelevich para tener una idea de lo trascendente del resultado de este partido: «Me preguntan cuál es el techo del equipo y debo decir que no lo sé, al punto de que vamos por la hazaña. Respetamos a Francia y a todos los equipos que llegaron a esta instancia, pero el equipo está sólido, unido y sin vedetismo».

Como último dato vale señalar que Francia, no casualmente, venció a Rusia en la primera fase, y a Holanda y República Checa en la segunda, cayendo sólo ante el potente equipo de Brasil. Francia basa su juego en la eficiencia defensiva, que se apoya en su líbero Hubert Henno (primero en porcentaje en su puesto) y en el juego de Stephane Artiga, pero posee un atacante desequilibrante, como lo tienen otros equipos.

De más está decir que el enfrentamiento entre Brasil e Italia es como estar ante una final anticipada. Brasil mostró en el rectángulo y en la valoración personal de sus jugadores sus condiciones de equipo potente, demo-ledor, de un gran trabajo colectivo que comienza en su defensa, sigue en el armado y golpea fuerte sea en ataque o contraataque, con la precisión y firmeza de sus grandes pegadores. Italia aún tiene aspiraciones ciertas de lograr el ansiado «tetra» campeonato, a pesar de los altibajos mostrados en este torneo, donde cayó con Argentina y Polonia, le ganó ajustadamente a Bulgaria y tuvo dificultades ante Japón. A esta realidad habrá que sumarle la lesión de su máxima figura, Samuele Papi, que sufrió una distensión de ligamentos en el tobillo y aún su ingreso está en dudas.

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