En el epílogo, Vélez logró el triunfo que merecía
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No puede. Vélez juega mejor y hasta marcó un gol (que le anularon por posición adelantada), pero no puede vulnerar a la defensa ecuatoriana.
Pero a la vez apoyado por los dos centrales, Domínguez (mereció la roja por una trompada a un rival en el segundo tiempo) y Fernando Ortiz, y los otros dos mediocampistas, Víctor Zapata y Francisco Cerro, en la contención.
Sin embargo, con el transcurrir de los minutos, el conjunto que dirige Ricardo Gareca perdió volumen de juego y sorpresa, aunque nunca dejó de gravitar en ataque.
Este "descanso" que se tomó Vélez, fue aprovechado por Deportivo Quito, que primero se adelantó en el campo de juego y luego hasta se animó en ataque.
Matías Alustiza, exdelantero de Chacarita y Arsenal, sacó un remate bárbaro, que encontró una buena respuesta de Marcelo Barovero a los 23 minutos.
Esa fue una señal de alarma para el equipo local, pero sólo eso, ya que nunca resignó su protagonismo ni mucho menos dejó de lado su vocación ofensiva.
Pero recién volvió a poner en "aprietos" al fondo del conjunto de Carlos Ischia, extécnico de Vélez y Boca, con una "patriada" de Domínguez, cerca de la media hora de juego, y con un mano a mano de Insúa, a quien Elizaga atoró a los 86.
La segunda etapa no varió demasiado respecto de la primera: un Vélez volcado en ataque y un Deportivo Quito replegado y a la espera de algún contraataque, vía Alustiza, su mejor carta ofensiva.
Pero con el transcurrir de los minutos, el reloj se convirtió en el principal enemigo del equipo local, que además lució impreciso en los metros finales.
Sin embargo, a los 56 tuvo el gol en los pies de Insúa, pero otra vez se lució Elizaga y en el rebote Cubero estrelló su remate en el palo izquierdo; y después a los 62 con un disparo de Obolo que otra vez encontró una estupenda respuesta del arquero argentino.
Vélez, que mejoró porque volvió a atacar por las bandas, estaba cerca del 1-0, pero en una réplica nuevamente Alustiza, de gran partido, exigió a Barovero a los 63.
Más allá del cero en el marcador, el conjunto de Liniers no se resignaba, atacaba sistemáticamente -más por el sector izquierdo-, pero no le alcanzaba.
Sobre el final, Domínguez mereció irse expulsado por darle una trompada a un rival. Ese era el signo más notorio de la desesperación.
Y Deportivo Quito tuvo alguna que otra chance para ganarlo, pero apareció Barovero.
Un remate y un cabezazo de Martínez se encontraron con Elizaga. Pero el delantero tenía guardado un "cartucho" más: a los 89 minutos, quedó mano a mano con el arquero rival y liquidó un partido complicadísimo.



