7 de mayo 2001 - 00:00

Estamos ante una nueva realidad que no es virtual

Era previsible; a los jugadores les sacaron la escalera cuando estaban pintando el cielo raso. Los dirigentes de AFA se avinieron a presentar un plan de pago, donde se comprometían a pagar 35% el 30 de mayo y 65% restante en julio.

Los jugadores, en asamblea general, rechazaron la propuesta. Lo curioso fue que a la salida del cónclave los pocos que se atrevieron a hablar esgrimieron argumentos distintos: uno que no satisfacía sus aspiraciones, otro que no conformaban los avales presentados, otro que había que ir un poco más al fondo, otro que era hora de cambiar (y para siempre) una situación que se prolongaba en el tiempo y alguno dijo que al no contemplarse primas y premios la propuesta no abarcaba la totalidad de la deuda.

Marchi -más cauto-dijo varias cosas diferentes pero si se toma una media de su discurso puede colegirse que «la propuesta está aprobada pero hay que cambiar los avales». Sucede que el gremio en estos momentos tiene una gran presión y el punto clave está centrado en el «dinero en negro» que se les adeuda a los jugadores por premios y primas. Eso sí, por la deuda global de 36 millones de pesos presentarán los avales que les requieran.

En AFA, los dirigentes sostienen que esos acuerdos de primas y premios son privados y no denunciados. Por tanto, de ningún modo pueden considerarse válidos. En otras palabras, si se ejecutan judicialmente deben seguir un engorroso camino, porque no hay aportes ni impuestos pagos y ésa es seguramente la causa por la cual los dirigentes afistas solicitaron tener una reunión con Chrystian Colombo, el jefe de Gabinete. Según dicen, los dirigentes llevan debajo de la manga una carta de valor para hacer jugar si es que surge alguna complicación (y puede ser hoy mismo): pueden levantar el ofrecimiento a la luz de la actitud de los jugadores de rechazar el ofrecimiento que le hicieran llegar a Patricia Bullrich, ministra de Trabajo. A esta altura cabe la pregunta: si no arregla este asunto la AFA, ¿quién podrá hacerlo, entonces?

En verdad, en estos tiempos de vacas flacas sería conveniente un poco de cordura. Nadie puede negar las razones que asisten a los jugadores, pero habrá que tener cuidado. Embarrar la cancha puede ser peligroso.

Dejá tu comentario

Te puede interesar