Estudiantes 1- River 0
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Incluso en inferioridad numérica, el local tuvo dos ocasiones clarísimas con un remate alto de Danilo Gerlo en la puerta del área chica y el tanto mal anulado de Ruben.
En la primera parte, Estudiantes se vio desbordado por un rival colectivamente más sólido y su arquero Andújar fue el principal responsable sostener la igualdad parcial.
El ex Huracán le tapó dos pelotas con destino de red al colombiano Radamel Falcao García y Fernando Belluschi, a los 25 y 31 minutos de la parte inicial.
En ese lapso, el equipo de Passarella ofrecía prolijidad en René Lima, movilidad en Belluschi, profundidad por izquierda con Zapata y habilidad en los pies de Ortega.
En cambio, Estudiantes padecía por la imprecisión de sus mediocampistas que se traducía en aislamiento para sus delanteros.
La vista tuvo sólo una chance en el primer tiempo con un disparo de Calderón a la cara externa del arco de Carrizo.
La irresponsabilidad de Ortega tiró por la borda el buen partido que cumplía River.
Desde entonces, Estudiantes tomó el control del partido, monopolizó la pelota y arrinconó a su rival.
Su técnico Diego Simeone no titubeó en arriesgar todo el potencial y colocó en la cancha cuatro delanteros (ingresaron Pablo Lugüercio y Maggiolo) más tres volantes creativos (Leandro Benítez se sumó a Sosa y Verón).
Pese a la abundancia de elementos ofensivos, Estudiantes no generaba situaciones de riesgo elaboradas y su producción se limitaba a un rodeo posicional sobre River que, cuando podía, alertaba de contraataque.
Cuando el juego languidecía y Passarella lamentaba el gol invalidado, Estudiantes tuvo la dosis de suerte necesaria para pelear los torneos hasta el final.
Verón recogió un lateral desde la derecha, lanzó el enésimo centro sobre el área y Maggiolo dejó parado a Carrizo con un cabezazo cruzado.
Entonces, como en las fechas pasadas con Pablo Lugüercio, un delantero de recambio se transformó en el salvador de un campeón que no renuncia a transferir los honores que busca San Lorenzo.



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