2 de agosto 2002 - 00:00

Fútbol pobre: todos los clubes, en crisis

"Nuestros ingresos mensuales son de $ 400.000, y nuestro presupuesto total, de $ 700.000. Y eso que no estamos pagando la deuda, porque estamos a punto de presentarnos en concurso preventivo. ¿Cómo se equilibra esto? Sólo con la venta de algún jugador. De lo contrario, desaparecemos. Pero cuidado, no somos los únicos ni mucho menos: el drama del fútbol es total."

Ex dueño de supermercados devenido empresario agropecuario, Alberto Guil expone la situación del club que preside, San Lorenzo de Almagro, como una foto de un álbum que abarca toda la «industria».

Es que, si bien clubes más poderosos, como Boca Juniors o River Plate (con presupuestos de fútbol que cuadruplican y quintuplican, respectivamente, el de San Lorenzo), parecen a salvo de estos avatares, otros «grandes» como Independiente o Huracán también se debaten entre la vida y la muerte por deudas de arrastre, falta de ingresos (o ya percibidos y gastados por gobiernos anteriores) y carencia de jugadores propios que vender para sanear sus déficit operativos. Vélez Sarsfield, por citar un caso, tenía un pasivo cercano a los $ 30 millones que podría enjugar en parte con la venta de Federico Domínguez -curiosamente-al propio Independiente.

River Plate
arrastra pasivos por más de u$s 50 millones, pero su -hasta ahora-aparentemente inagotable cantera de jugadores que se van al exterior debería ponerlo a salvo de sobresaltos. Por su parte, Boca Juniors no informa de sus pasivos, pero se sabe que son cuantiosos. De todos modos, la venta de Román Riquelme también parece ser un paliativo importante para sus penurias económicas.

Pero ambos tienen una ventaja diferencial sobre el resto de los clubes: la TV les paga $ 9 millones al año, contra los $ 1,5 millón que reciben los clubes chicos y los $ 6,7 millones para San Lorenzo, Racing e Independiente.

El ejemplo de San Lorenzo es ilustrativo. Pedirá su concurso con un pasivo estimado en $ 45 millones, de los cuales sólo una parte es en dólares, a todas luces impagable de acuerdo con lo que admite el propio Guil.

Veamos los aspectos más salientes de esta crítica situación que atraviesa el fútbol argentino:

•La recaudación total por cuotas sociales cayó entre 20% y 50% respecto del año pasado. Un ejemplo: Rosario Central cobraba $ 130.000 mensuales hasta diciembre; hoy ese monto «araña» los $ 65.000.

•Además, de ese exiguo monto, que en general apenas alcanza para pagarle los sueldos al personal del club,
el único ingreso para muchos clubes es la TV. Pero -por ejemplo-Independiente ya cobró todo este año por adelantado.

•¿Qué pasa con las recaudaciones?
Ochenta por ciento de los partidos da pérdida. Por caso, para San Lorenzo, del último campeonato (19 fechas) sólo tres partidos fueron superavitarios: contra Boca Juniors (visitante, $ 20.000), contra Vélez Sarsfield (visitante, $ 5.000) y contra River Plate (local, $ 7.000). El resto de los encuentros fue deficitario, por lo que la antigua esperanza de «salvarse» con un buen clásico ya no existe.

•¿Quién se lleva las recaudaciones, entonces? Principalmente,
las fuerzas de seguridad que custodian el espectáculo. Después, los gastos de apertura de los estadios, personal de UTEDyC, seguro para el espectador, la propia AFA.

•Además, desde este año los clubes deberán tributar
IVA sobre el precio de las entradas, aumento que no podrán trasladar al valor de los tickets por el obvio riesgo de reducir aún más el decreciente número de espectadores que van a los estadios.

No conviene salir campeón: San Lorenzo aún no pagó a sus jugadores el premio de casi u$s 3 millones por conquistar el Clausura del año pasado. Y quedó demostrado que las mayores recaudaciones que producen buenas campañas no generan ingresos que compensen esos premios. Vélez ganó hasta la Copa Intercontinental, vendió jugadores e igual debe $ 30 millones.

•Se han achicado dramáticamente todos los demás rubros de ingresos que genera el fútbol, e igual que con la TV, muchos ya han sido cobrados por adelantado. En San Lorenzo, por citar un club, ya fueron percibidos por la anterior conducción al menos hasta mediados del año próximo. La sponsorización de la camiseta, a cargo de CableVisión, fue adelantada hasta junio de 2003; la estática del estadio, hasta diciembre de 2003.

•Tampoco dejan mucho la gastronomía o el merchandising de los clubes.
Boca Juniors, que llegó a vender 300.000 camisetas por año, recibirá de Nike lo mismo que el año pasado pero en pesos (el precio de las camisetas también se pesificó).

•San Lorenzo acaba de renovar contrato con
Gatic para que su marca Signia siga vistiendo a los equipos del club. ¿Cuánto obtuvieron por este acuerdo? Nada; se hizo a cambio de provisión de indumentaria para todas las divisiones y una regalía por cada prenda del «Ciclón» que se venda. Gatic -ellos mismos en convocatoria de acreedores-todavía debe todo el contrato del año pasado.
 
•El caso de
Racing Club y Chacarita es aún peor: ambos tenían como sponsor a SkyTV, que de buenas a primeras abandonó el país y los dejó sin patrocinador. Huracán tenía a Fox Sports, que de enunciar «ponemos todo» pasó a «no poner nada». Vélez e Independiente hace ya tiempo que siguen sin publicidad en sus camisetas.

•Otro ejemplo de los tiempos dramáticos que vive el fútbol:
Coca-Cola pagó $ 100.000 este año por la licencia para vender sus productos en un estadio de los «grandes». El año pasado había cerrado en u$s 500.000. Cuando Coca-Cola vino con una oferta tan recortada, en el club buscaron otra marca para tratar de obtener un mejor precio. La contrapropuesta de Guillermo Marín, socio de The Exxel Group en una empresa de promociones deportivas, les heló la sangre: «Les damos la mercadería gratis para que la vendan ustedes y se queden con el producto de la venta».

•Y como si esto fuera poco, los clubes del exterior aprovechan la coyuntura del país y del fútbol local para llevarse «por chirolas» las figuras que siguen surgiendo a pesar de todo. Cuenta Guil: «Hace unos días me llamó un intermediario para decirme que tenía colocado a Leandro Romagnoli en el Werder Bremen en u$s 4 millones, y que 10% 'up front' eran para él... Hablé con el presidente de ese club, que fue director del Deutsche Bank en Buenos Aires, Montevideo y Asunción, y conoce perfectamente nuestro mercado. Le pedí si podía mejorar la oferta, y casi se me ríe en la cara...»

Y además de todas estas penurias económicas, los dirigentes deben tratar de no perder la cabeza (pocas veces lo logran) ante las exigencias de sus hinchas. Sin ir más lejos, el periodista de este diario, obviamente preocupado por temas económicos, arrancó la charla con Guil con una pregunta «financiera»: «Y, ¿a quién compramos para que juegue de 'dos'?»

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