22 de abril 2012 - 23:31

Hinchas obligan a futbolistas a darles las camisetas que "no merecen"

El árbitro Paolo Tagliavento tuvo que suspender durante unos 40 minutos el encuentro entre Génoa y Siena cuando se llevaban jugados ocho minutos del segundo tiempo, después de que un centenar de hinchas locales invadiesen la tribuna situada sobre los vestuarios y lanzasen varias bengalas al terreno de juego.

En el minuto 8, el técnico de Génoa, Alberto Malesani, decidió el ingreso de un defensor (Kaladze) por un delantero (Sculli) pese a la derrota 0-4 de su equipo y esto hizo estallar a los barrabravas locales.

El grupo de hinchas de Génoa se trasladó hacia la tribuna donde se encuentra la entrada a los vestuarios y se avalancharon hacia las vallas de contención para desde allí comenzar a lanzar bengalas y amenazar a los jugadores de su equipo.

Después de algunos minutos y como la situación no se calmaba, el árbitro y los jugadores de Siena abandonaron el campo de juego sin problemas, mientras que los de Génoa permanecieron en el centro del campo.

El capitán Marco Rossi y Giuseppe Sculli intentaron calmar al grupo de aficionados, que en un primer momento pidieron a los jugadores de su equipo que se quitaran las camisetas y se las dieran a los hinchas porque "no las merecían".

Los jugadores de Génoa llegaron incluso a quitarse las camisetas, aunque luego se las volvieron a poner y se vivieron momentos de angustia y tensión donde se pudo ver lágrimas en los rostros de Sculli y Giandomenico Mesto ante la situación que se estaba produciendo.

Los jugadores de Génoa lograron calmar los ánimos de los hinchas y Siena y el árbitro volvieron a la cancha y el encuentro se reanudó.

En el primer tiempo, Siena había dominado con los goles de Brienza (17 y 37), Destro (19) y Giorgi (47) y Génoa había desaparecido por completo.

Con este resultado, el conjunto donde se desempeña Palacio queda al borde de la zona de descenso y por eso la bronca del grupo de ultras, mientras que el resto del estadio apareció dividido y muchos hinchas genoveses protestaron ante los altercados.

Al reiniciar el encuentro, los ultras que habían protestado dieron la espalda al campo para no ver el partido, que terminó sin incidentes y en medio de un increíble silencio.

Al acabar los 90 minutos, que terminaron con un 4-1 a favor de Siena en el marcador tras un gol en contra de De Grosso, algunos jugadores se quitaron la camiseta y la dejaron al costado de la cancha.

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