Holanda fue de vuelta la "naranja mecánica" y con otra goleada pasó a cuartos
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El 1-0 dio paso a un rato más de dominio holandés, con múltiples toques y preciso traslado del balón, que sin embargo no se tradujo en situaciones netas de gol.
Francia, a partir de la media hora, empezó a acomodarse mejor en el campo, gracias a las apariciones de Govou, el incansable trajinar de Franck Ribéry, y el empuje de Willy Segnol desde la banda derecha.
Pero en el camino de los "bleus" se erigió un Edwin van der Sar enorme, que fue exigido en cuatro ocasiones y en todas respondió. Las más claras fueron un remate desde cerca de Govou que despejó con su pie izquierdo y un disparo de Ribéry que contuvo en dos tiempos.
Tras el intervalo, Francia fue una tromba, empujada por el entusiasmo de sus hinchas. Sin demasiada claridad, pero con mucho corazón, el equipo de Domenech se puso a tiro de empate en dos o tres llegadas. Henry falló en la más clara: definió por sobre la cabeza de Van der Sar con un toque sutil, pero el balón se fue por encima del travesaño.
Holanda había pedido protagonismo, pero Van Basten demostró que es un estratega que sabe "leer" bien los partidos. Ya había hecho ingresar a Robben en el entretiempo, y diez minutos después le llegó la hora de jugar a Van Persie. Y ambos sustitutos protagonizaron la jugada del segundo gol, a los 59', en otro contraataque letal de los naranjas, a imagen y semejanza de los concretados fente a Italia.
Fue un taco de Ruud van Nistelrooy, escapada imparable de Robben por la banda y centro para Van Persie, que tocó sin mucha potencia. Pero el arquero francés Grégory Coupet colaboró, al poner la mano liviana y "acompañar" así a la pelota para que atravesara la línea de gol.
Parecía todo definido, pero no. A los 71', apareció Henry para dejar su marca con un sutil toque, tras la subida y la asistencia de Sagnol por derecha. ¿Habría "milagro de Berna" francés? Robben, con una genialidad, se encargó de desanimar cualquier intento, apenas un minuto después: se llevó a la rastra a Lilian Thuram y ya sin ángulo, sacó un zurdazo quirúrgico que se metió entre el irresoluto Coupet y su primer palo. 3-1, y entonces sí partido liquidado.
Por si todavía quedaba alguna duda que Holanda era un canto al fútbol en el "Grupo de la Muerte", un zapatazo de Wesley Snejder desde fuera del área, en tiempo de descuento, selló la goleada y multiplicó la locura en miles de hinchas vestidos de naranja, que ya comienzan a soñar en grande.




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