23 de octubre 2010 - 09:25

Huracán se dio un gran gusto y goleó a San Lorenzo

Huracán vivió una tarde soñada al golear a San Lorenzo por un contundente y merecido 3-0, en un clásico jugado en Parque de los Patricios que representó el primer éxito de la gestión de Miguel Ángel Brindisi.

Los centrales Carlos Quitana, en el primer tiempo, y Facundo Quiroga junto al mediocampista uruguayo Darío Rodríguez (de penal), en el complemento, marcaron los goles del primer triunfo de local en el campeonato.

Huracán ganó después de seis fechas y le sacó esa diferencia de puntos a River, ubicado en zona de promoción. Además, dejó a San Lorenzo con pocas ilusiones de pelear por el título.

El conjunto de Ramón Díaz, que perdió cuatro de los últimos cinco partidos jugados, quedó con 18 unidades, a nueve del líder Estudiantes de La Plata.

Con siete jugadores surgidos de sus divisiones inferiores, Huracán jugó el clásico con la pasión del hincha y eso, nada más ni nada menos que eso, le alcanzó para superar a un San Lorenzo destemplado.

Cierto fue que el conjunto de Díaz tuvo un mejor arranque de partido, con la gravitación de Diego Rivero por la banda derecha, pero la apertura del marcador produjo un viraje en el desarrollo del juego.

Huracán capitalizó con máxima rentabilidad una pelota detenida, que transformó en una jugada preparada cuando la lógica marcaba el centro frontal al área.

César Montiglio recibió libre en posición de ocho, cruzó una pelota para la entrada de Bottaro y Quintana, tras dominarla de espaldas al arco con Fernando Meza tomándolo de la camiseta, batió a Migliore con un giro y remate eficaz de zurda.

Desde entonces Huracán se postuló como el dominador anímico del clásico con un grupo de jóvenes de menores recursos y experiencia respecto del rival, pero buenos entendedores de lo que estaba en juego.

Rodrigo Battaglia -un todoterreno-, Darío Soplán -hombre en zona para Leandro Romagnoli-, Julián Bottaro -clave por la izquierda- y Luciano Nieto -puro corazón- ganaron acaso su permanencia por el resto del campeonato en el equipo de Brindisi.

San Lorenzo se movió entre la apatía y la desconcentración y Huracán se lo facturó cada vez que pudo. De arranque en el segundo período, en una jugada similar a la del primero pero lanzada directamente al área, la defensa visitante dejó libre a Quiroga, quien con una volea de derecha anotó el segundo.

Díaz movió el banco de suplentes, apostó por el juvenil Gonzalo Rovira por Sebastián Balsas, pero el equipo nunca ofreció respuestas y se convirtió en un partenaire para la fiesta de Huracán.

El uruguayo Rodríguez, de tiro penal (ejecutó dos veces porque el arquero Pablo Migliore se adelantó en la primera contención), le dio caracter de goleada en el resultado a un clásico ganado con absoluta contundencia y merecimiento.

Todo lo restante en el partido sirvió para el disfrute del sufrido público local, que volvió a festejar un clásico en casa después de una década.

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