En el fútbol, en el argentino demasiado, se ven todos los fines de semana a futbolistas fingiendo o exagerando los golpes de los rivales. En Brasil, sin embargo, ocurrió un hecho inédito: quien simuló un golpe fue el árbitro.
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Ocurrió en el torneo paulista de segunda división, donde el juez expulsó a un futbolista y éste se le puso cara a cara para recriminarle la decisión. El hombre de negro cayó desplomado al piso fingiendo un cabezazo en su nariz.