Jornada casi perfecta de los argentinos
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Berlocq y Pella ya están en los octavos de final.
Sin embargo, el argentino mostró capacidad de reacción e iniciativa, atacó al portugués y eso le permitió quebrarle nuevamente el servicio para adelantarse 4-3 y con esa ventaja se llevó el parcial inicial en 43 minutos, lo que le dio tranquilidad para lo que vendría después.
En el segundo set, Berlocq quebró de entrada el servicio de Sousa, se adelantó 1-0 y encaminó la victoria que se le hizo mucho más sencilla cuando se quedó nuevamente con el saque de su rival y estiró la ventaja a 4-1.
A esa altura Sousa se convirtió en un cúmulo de errores, sobre todo con su derecha, y Berlocq no falló con su servicio. Cada vez que vio el hueco atacó hasta asegurarase el triunfo por 6-2 con el segundo match point que dispuso, ya que había tenido una bola de partido en el game anterior con el servicio de su rival.
El argentino vive su primavera tenística a los 31 años y no debería tener problemas para instalarse en los cuartos de final, ya que luce un escalón más arriba que Haase y sobre todo Alund, los rivales que debería enfrentar el jueves.
De conseguir otro éxito igualará su mejor actuación en Buenos Aires, que fue en 2012, cuando llegó a esa instancia y perdió ante el cordobés David Nalbandian por 6-0 y 6-3.
La victoria de Berlocq añadió una sonrisa más para el tenis argentino, que un rato antes había contemplado como el bahiense Guido Pella (108) se instalaba en los octavos de final tras superar al español Guillermo García López (52) en sets corridos, por 7-6 (6) y 6-4.
En último turno Federico Delbonis no pudo sostener el primer set que tuvo y cayó ante el español Pablo Andújar por 3-6, 7-5 y 6-1, poniéndole un tinte negro a la jornada perfecta que venían viviendo los representantes locales en el ATP nacional.
Los argentinos mantienen viva la ilusión de cortar la hegemonía española en Buenos Aires, con cinco títulos en fila merced a las coronaciones de Tommy Robredo en 2009, Juan Carlos Ferrero en 2010, Nicolás Almagro en 2011 y David Ferrer en 2012 y 2013.
El último argentino que levantó la copa en Buenos Aires fue Nalbandian en 2008, pero el cordobés de Unquillo dejó el tenis acosado por las lesiones en noviembre del año pasado y ahora la responsabilidad quedó para la generación posterior, la que surgió detrás de la denominada "Legión", que se extinguió de a poco pero dejó un legado grande.




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