La NBA vuelve a subir la apuesta y el impacto se mide en millones de dólares. La liga estadounidense comunicó a sus 30 franquicias una nueva proyección financiera para la temporada 2027-28 que eleva el límite salarial hasta u$s176 millones, dos millones por encima de la estimación anterior.
La NBA eleva el techo salarial: más millones para sus estrellas y oxígeno para los equipos
La liga estadounidense elevó a u$s176 millones su proyección de límite salarial para 2027-28, u$s2 millones más que lo previsto. El aumento del 6,7% supera las estimaciones iniciales y vuelve a poner en marcha la máquina de contratos récord. El impuesto al lujo trepará a u$s213 millones y apron llegará a u$s236,5 millones. Wembanyama, Shai, Joki y las principales figuras serán los grandes beneficiados.
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La NBA notificó a sus 30 franquicias una actualización estratégica en sus proyecciones financieras para la temporada 2027-28. La liga prevé que el tope salarial ascienda a u$s176 millones, lo que representa un incremento de u$s2 millones con respecto a los cálculos previos y una tasa de crecimiento anual del 6,7%.
Detrás de ese ajuste hay mucho más que una cifra contable. El aumento del salary cap amplía la capacidad de gasto de las franquicias, eleva los pisos y techos de numerosos contratos y, especialmente, dispara el valor de los acuerdos que pueden firmar las grandes estrellas de la competencia.
La NBA proyecta ahora un crecimiento del 6,7%, por encima del 5,5% que había calculado previamente. Frente a los u$s164,9 millones previstos para 2026-27, el nuevo escenario implica unos u$s11,1 millones adicionales de capacidad salarial por equipo.
Multiplicado por las 30 franquicias, el cambio representa una referencia de más de u$s330 millones adicionales de espacio salarial potencial respecto del límite de la temporada anterior, aunque no significa dinero nuevo disponible automáticamente para todos los equipos.
El movimiento no termina en los u$s176 millones. La actualización también lleva hacia arriba todos los escalones de la estructura salarial.
El impuesto al lujo quedaría en u$s213 millones, mientras que el primer apron se ubicaría en u$s223 millones y el segundo en u$s236,5 millones. En otras palabras, las franquicias tendrán un margen mayor para sostener planteles caros antes de quedar atrapadas en las restricciones más severas del Convenio Colectivo de Trabajo.
Las reglas actuales castigan a los equipos que superan determinados niveles de gasto con restricciones para realizar operaciones, incorporar jugadores mediante determinadas excepciones o utilizar herramientas de mercado. Para una franquicia con varias estrellas bajo contrato, unos pocos millones pueden ser la diferencia entre mantener un plantel competitivo o tener que desprenderse de una pieza clave.
El otro gran ganador está del lado de los jugadores
Los contratos máximos de la NBA están vinculados al salary cap. Según la categoría correspondiente, una superestrella puede acceder a un salario equivalente al 25%, 30% o 35% del límite salarial. Por eso, cada aumento del techo repercute directamente sobre los futuros contratos.
Victor Wembanyama y Shai Gilgeous-Alexander aparecen entre los jugadores que pueden beneficiarse especialmente de la nueva proyección. Y el mercado de agentes libres de 2027 también tendrá un nuevo escenario, con figuras como Nikola Joki y Jalen Duren en condiciones de negociar acuerdos de enorme magnitud.
La lógica es simple: si sube el techo, sube el valor de los contratos que están atados a ese techo. La consecuencia puede ser una nueva carrera por los salarios récord de la NBA, una liga que convirtió a sus principales jugadores en activos deportivos y comerciales capaces de generar ingresos multimillonarios para las franquicias.
La televisión vuelve a poner dinero en la cancha
El dato adquiere todavía más relevancia porque llega después de un período en el que las previsiones habían perdido fuerza. La NBA esperaba que su nuevo acuerdo nacional de televisión inaugurara una etapa de aumentos anuales cercanos al 10% del límite salarial. La expectativa era que ese crecimiento permitiera acompañar la inflación salarial de las grandes figuras, cuyos contratos también podían aumentar alrededor de un 8%.
Pero el desplome del negocio de la televisión local modificó las cuentas. El crecimiento del cap fue de apenas 5,2% en la última temporada y la proyección inicial para 2027-28 era de 5,5%. Ahora la liga corrigió al alza esa estimación hasta el 6,7%.
No alcanza todavía el 10% que se esperaba, pero marca un cambio de dirección: la NBA vuelve a proyectar un crecimiento mayor de sus ingresos y, por extensión, de la masa salarial que puede distribuir entre sus jugadores.
Una máquina financiera que vuelve a acelerar
Para los ejecutivos de las franquicias, la nueva proyección permite comenzar a planificar con mayor precisión contratos, renovaciones y movimientos de mercado para los próximos años.
Para los jugadores, significa que el mercado vuelve a abrir espacio para salarios cada vez más elevados y para la NBA, es una señal de que su modelo de negocio mantiene capacidad de expansión pese a las turbulencias que atravesó el mercado audiovisual local.
El número que concentra todas esas expectativas es u$s176 millones. Puede parecer apenas una cifra dentro de los gigantescos presupuestos de la NBA, pero funciona como la llave que abre la puerta a una nueva generación de contratos.
Más límite salarial, más capacidad de gasto, más presión sobre las franquicias y más millones para las estrellas. La NBA vuelve a subir el techo del negocio.
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