Un día de muchas emociones. Los dos momentos opuestos de Messi en Arabia Saudita. Del susto a la alegría en cuestión de minutos.
La llegada de Lionel Messi a Arabia Saudita no fue la soñada. No por el acoso de los hinchas, sino que por todo lo contrario.
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El rosarino, que el miércoles jugará con la Selección un amistoso ante el combinado local, no fue rodeado por fanáticos en busca de una foto y una firma. No porque no haya generado expectativa su arribo, sino por la férrea custodia, armada, que lo siguió del aeropuerto a la concentración.
Messi, visiblemente sorprendido por las armas de los custodios, que no tuvieron reparo en apuntarlo si era necesario, hizo muecas de preocupación pese a que los custodios parecían tener todo controlado.
Más tarde, una vez instalado en el hotel donde concentra la Selección, recibió una camiseta argentina con la número 10 y el nombre de su hijo, Thiago, en la espalda.
El capitán argentino agarró con mucho cariño de las manos de Germán Lerche, director de selecciones y presidente de Colón, una remera enmarcada con el nombre Thiago.
De esta manera, queda confirmado: por más que haya nacido en España, el heredero es argentino.
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Messi, entre armas y custodios.
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Messi, entre armas y custodios.
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Messi, entre armas y custodios.
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Una vez pasado el susto, Messi mostró orgulloso la camiseta argentina de Thiago.
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