El tenis suele estar asociado a historias de esfuerzo y disciplina, pero pocas incluyen conflictos bélicos, miedo y supervivencia. Algunos jugadores llegan al circuito después de atravesar situaciones extremas, donde destacarse en el deporte parece casi imposible, pero logran brillar.
Nació en guerra, estuvo al borde de la muerte, pero volvió a brillar en el tenis: quién es Damir Džumhur
No la pasó bien, vivió varias situaciones de riesgo pero pudo mantener su lugar en el mundo del Tenis.
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Esta figura del tenis tuvo varias piedras en el camino para llegar a destacarse.
Uno de esos casos es el de un tenista bosnio que vivió una infancia marcada por el caos, creció entre escombros y encontró en el deporte una forma de salir adelante. Su camino estuvo lejos de ser lineal, pero nunca dejó de intentarlo.
La historia de Damir Dumhur: de una infancia dura a un futuro en el tenis
Damir Dumhur nació en Sarajevo en 1992, en plena Guerra de Bosnia. Su familia vivía bajo bombardeos constantes y debieron pasar largos meses escondidos. A pesar de ese contexto, su padre, que era profesor de educación física, le enseñó a jugar al tenis desde muy chico y fue quien lo acompañó en sus primeros pasos.
Cuando la situación política se estabilizó, empezó a competir en torneos locales. Poco a poco, fue creciendo dentro del circuito juvenil europeo y logró destacarse entre los mejores. Su talento lo llevó a convertirse en el primer bosnio en entrar al Top 100 del ranking ATP, algo inédito para su país.
Además del deporte, en su adolescencia llegó a actuar en una película internacional filmada en Sarajevo, pero siempre supo que su lugar estaba en una cancha. El tenis se convirtió en su refugio, su motivación y la herramienta que le permitió cambiar su realidad.
La enfermedad que lo tuvo al borde de la muerte
En 2023, Dumhur debió alejarse del circuito por problemas de salud que se agravaron con el paso de los meses. Sufrió una infección severa que afectó varios órganos y pasó semanas internado en estado crítico. Él mismo reconoció que creyó que no iba a sobrevivir.
Tras una larga recuperación, volvió a entrenarse con la idea de recuperar el nivel que había tenido en sus mejores años. No hace mucho, logró clasificar a Roland Garros y enfrentó a Carlos Alcaraz, quién resultó campeón del certamen. Aunque perdió, su regreso fue celebrado en Bosnia y aplaudido por muchos colegas.
Hoy, con 32 años, sigue compitiendo y representando a su país con orgullo. Su historia es más que una carrera deportiva: es una muestra de resistencia, coraje y segundas oportunidades.
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