Martin Hansson no se responsabilizó por no haber visto la mano de Henry.
Martin Hansson, árbitro sueco que dirigió el polémico Francia - Irlanda, rompió su silencio en el periódico Sydöstran. El hombre de negro reconoció que pensó en dejar de arbitrar, pero dice que la jugada de Henry fue "mala suerte" y que él no tuvo la culpa.
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"No fue culpa mía. Fue mala suerte y tuvo grandes consecuencias para Irlanda", reconoció Hansson y agregó que pensó en el retiro. "Se me vinieron pensamientos a la cabeza como '¿es esto realmente lo que quiero?' Me preguntaba si todas las humillaciones a las que me he tenido que enfrentar merecían la pena", declara.
Sin embargo, esas ideas se fueron pronto: "Me di cuenta, con todo el apoyo que he recibido, de que no fue culpa mía. Fue mala suerte y tuvo grandes consecuencias para Irlanda. Pero no fue culpa de mi equipo arbitral", finalizó.
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