8 de diciembre 2000 - 00:00

No juegan Battaglia ni Riquelme

No juegan Battaglia ni Riquelme
Fue una noche negra para Boca. Porque más allá del 3-0 que recibió ante Independiente, el equipo sufrió varias bajas por lesiones que lo colocan a Bianchi en situación difícil para enfrentar a Chacarita.

El que sacó la peor parte en la noche de Avellaneda fue Sebastián Battaglia, quien sufrió la ruptura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha y deberá permanecer ocho meses inactivo. Otro que terminó con problemas físicos fue Juan Román Riquelme, quien debió abandonar la cancha al finalizar el primer tiempo como consecuencia de un esguince de rodilla izquierda. Los médicos de Boca le recomendaron reposo deportivo, por lo que no podrá jugar el domingo.

Los diagnósticos fueron confirmados ayer por la mañana por el médico de Boca, Jorge Batista, quien consignó -por medio de un comunicado-que Jorge Bermúdez y Marcelo Delgado también están lesionados, aunque seguramente podrán actuar ante Chacarita.

Battaglia realizó un trabajo kinésico preoperatorio durante el entrenamiento matutino y de acuerdo con el comunicado emitido por Batista la intervención quirúrgica se efectuará cuando la zona afectada se desinflame.

Fastidiado, el jugador apareció por el predio de Casa Amarilla con una férula sobre su rodilla derecha, para iniciar el proceso de desinflamación de la zona afectada, que vale consignar es similar a la que afectó el año pasado al goleador Martín Palermo.

El mediocampista se lesionó al pisar mal después de recibir un túnel del juvenil Livio Prieto en una jugada que se produjo cuando promediaba el primer tiempo. Si bien se presumía que la lesión de Battaglia era grave, los médicos tenían esperanzas en que haya sufrido un esguince, en lugar de una rotura de ligamentos. Por su parte, Riquelme debió salir por una intensa molestia en la rodilla, la misma que en algún momento puso en duda su participación en la final de la Copa Intercontinental frente al Real Madrid. De acuerdo con el parte difundido por Batista, Delgado tiene una talalgia (molestia en el talón) postraumática en el pie derecho y Bermúdez un esguince de tobillo, pero ambos no tendrían inconvenientes en jugar el domingo. Con este escenario, Bianchi debe reordenar las piezas y buscarles los reemplazantes a Riquelme y Battaglia, además de tratar de asimilar una derrota que complicó en parte su consagración como campeón en el torneo local. Sin embargo, no son todas noticias desfavorables para el orientador técnico ya que podrá volver a contar con Mauricio Serna, quien cumplió una fecha de suspensión frente a Independiente.

Se juega en Liniers

Finalmente, Chacarita-Boca se jugará en Vélez, a pesar de que a último momento se hicieron gestiones para que el partido se lleve a cabo en San Martín.
La novela Chacarita-Boca comenzó el domingo pasado cuando el vicepresidente Armando Capriotti declaró en una radio: «Vamos a jugar en San Martín porque Chacarita privilegia la parte deportiva sobre la económica, ya que nos queremos salvar del descenso».

Sin embargo, Luis Barrinuevo, el presidente del club, cambió el discurso: «Vamos a jugar en Vélez porque nos dimos cuenta de que éste va a ser el partido del año y no estamos preparados para recibir a Boca en esta circunstancia en nuestra cancha». Parecía, hasta ahí, que el tema no era sólo de dinero, pero cuando le preguntaron que si River no se iba a quejar porque ellos tuvieron que ir a San Martín contestó: «A River nosotros le ofrecimos salir y jugar en Vélez si nos pagaban la seguridad, pero ellos no quisieron. En cambio Boca está dispuesto a hacerlo, así que no pueden protestar».

La queja de los dirigentes de River no se hizo esperar: «Es ventaja deportiva», declaró Alfredo Davicce. No solamente hablaron, sino que, además, tomaron medidas porque un
dirigente se reunió con el ministro del Interior, Federico Storani, y otro llamó a su amigo e hincha fanático de River, comisario Ramón Verón, responsable de la seguridad en la provincia de Buenos Aires, quien planteó el problema desde el punto de vista del dinero que dejará de recibir su fuerza si no se juega en San Martín. Hasta que anoche apareció en escena el secretario de Seguridad Interior, Enrique Mathov, quien firmó un documento -que posteriormente envió a la AFA-donde aseguraba que el estadio de Chacarita no estaba en condiciones para que se juegue ese partido y le pasó la responsabilidad a la AFA.
La respuesta desde la calle Viamonte fue terminante: «El partido va en Vélez». Y la novela tuvo su fin.

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