Nuevas pistas acercan a Vilas al número uno

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El refranero popular tiene uno que reza que la historia la escriben los que ganan, aunque no siempre es así. Ocurre que Guillermo Vilas ganó casi todo en 1977, pero no le alcanzó para ser el escritor. El número 1 del mundo no fue de él y su reclamo se hizo notar. Por eso ahora el periodista e historiador del tenis argentino, Eduardo Puppo, intenta poner las cosas en su lugar.

Vale explicar que en ese entonces los rankings eran cosa nuevas, y la entidad que nuclea a los tenistas profesionales confeccionaba dos escalafones, al igual que hoy: el mundial y el del Grand Prix, la versión añeja de la Carrera de Campeones, que determinaba quién entraba al Masters. "Ése es el que interesaba, por eso el otro no se hacía con tanta frecuencia", puntualizó Puppo. En 1977, Vilas fue el ganador del Grand Prix.

El ranking mundial comenzó en 1973, y pese a las dificultades y la novedad, la ATP se las había arreglado para determinar el mejor de la temporada. El estadounidense Jimmy Connors, máximo ganador de la historia con 109 títulos, se quedó con el lugar de privilegio.

Por el contrario, el dos fue Vilas, que se adjudicó 16 títulos (dos de ellos fueron Grand Slam) y 134 triunfos en el año, ambos récords inquebrantables para un solo calendario. Pero el escalafón se confeccionaba de otra manera: en aquella época, la sumatoria de puntos no determinaba el lugar, sino que el total de las unidades se dividía por la cantidad de torneos jugados. Ese promedio asignaba el lugar correspondiente. Por eso "Jimbo" fue el mejor, con 59,80, y el marplatense quedó con 57,50.

"Esto empezó hace dos años y medio. En 2007 Vilas había pedido una revisión del ranking a la ATP (en esa oportunidad requirió que lo rearmen con el sistema actual). Hablando con él, me dijo: 'Vos que tenés data, fíjate qué se puede hacer'. Empecé a buscar y encontré que faltaban cosas. Dentro del material que yo tenía, junto a libros y la web oficial de la ATP, había cosas que no coincidían. Hay muchas falencias, faltan datos. No se puede comprobar qué tipos de torneos daban puntos para lo que era ATP, WCT y el Grand Prix. Me contacté con la gente que maneja la estadística de la ATP, y tampoco conseguí nada", contó Puppo en diálogo con Ámbito.com.

Además estaba el World Championship Tennis, una suerte de circuito paralelo que otorgaba mucho dinero, pero que no daba "ATP points", de acuerdo a lo que el propio Vilas le confirmó a Puppo.

El objetivo del análisis es intentar reconstruir los rankings de esos años iniciales para así dilucidar si hubo un error en la confección y de esa forma revisar si Vilas estuvo en el primer lugar. Para el autor, la probabilidad es alta, pero la falta de información atenta contra la labor.

Sobre la producción, Puppo describe que "investigando cómo se hacía, me doy cuenta cómo llegan a esas cifras, y es muy aleatorio. No es preciso como hoy, en el que un jugador tiene tantos puntos y ahí se saca la posición. Lo podía hacer cualquiera, y seguro que a mano". Para los torneos de 1974 ya habían aparecido las primeras listas de unidades. Tal como ocurre hoy, los certámenes tenían sus categorías de acuerdo a los puntos entregados, y cada rueda tenía su premio. Además había bonus por ganarle a un rival superior, cuenta el historiador.

Sobre el trabajo en sí, el coautor de la "Historia del tenis argentino" describe que la intención primordial es rehacer el ranking semanal de 1977, no solo de Vilas sino de todos los jugadores intervinientes en todos los torneos.

Ante la falta del material, Puppo confiesa que recurrió a "todos los directores de torneos del mundo, de esa época y de ahora, los museos de Wimbledon y Roland Garros, el Hall of Fame del tenis, periodistas de época, expresidentes de la ATP, y nadie tiene nada. No pude encontrar nada".

Los puntos de 1976 y 1977 se encontraron, pero aún no los de años anteriores, por lo cual no se pueden realizar los correspondientes descuentos de puntos no defendidos. De esas temporadas está lo que el propio periodista llama rankings en bruto, armados con las unidades obtenidas sin restar las del pasado.

Para eso, entre tanto pedido de colaboración, un matemático y analista de sistemas de EEUU, fanático del tenis, ayuda al periodista a deducir, de acuerdo a las listas de posiciones de 1974 y la siguiente, las unidades que otorgaban los torneos, de manera tal de asignarle a cada competidor su cantidad de acuerdo a la instancia alcanzada.

Según los dos autores del proyecto, es una variable matemática, "con una relación que nos da, y que tiene un margen de error del 5%".

El armado de los rankings a partir de la deducción de los puntos es el inicio del estudio. A partir de allí surgen algunos puntos oscuros que podrían cambiar la historia.

"En 1977 a Connors le dan ocho títulos, pero dos son de WCT, que tienen ocho jugadores en el cuadro. Y dos finales que son draws de cuatro, y se los cuentan. Ahora lo que hay que determinar es qué puntos le dieron a Connors en esos torneos, porque no sabemos si esos campeonatos están incluidos en el puntaje. La ATP no lo sabe". Entonces, los promedios tendrían un error de cálculo y allí nace la probabilidad de que "Willy" haya estado al menos una semana como N°1.

Puppo le dio a ámbito.com una prueba contundente: la web de la ATP dice que Connors jugó 15 torneos, pero al revisar el listado se encuentran 21. Casi la mitad de esas participaciones fueron en los WTC, que no otorgaban puntos oficiales, y cuatro de esos campeonatos eran con cuatro u ocho jugadores. Quitando los no oficiales, "Jimbo" intervino en sólo nueve campeonatos, con un total de 897 unidades.

Aunque existe otra posibilidad más, y que según Puppo es la más factible: en 1975 Vilas terminó el año también segundo de Connors, y su promedio quedó a sólo 0.20 del estadounidense. "Según las cuentas que hizo el analista de EEUU, no le sumaron los bonus por haberle ganado en dos torneos al neocelandés Onny Parun. Si eso se lo agregamos, quedaría a 0.01. Y el programador me dijo que no siguió buscando", amplía. Todavía falta algo de trabajo para concretarlo, porque los rankings dan al argentino varias veces en los dos años como el mejor, pero sin el descuento de puntos del pasado, la confección no es fidedigna.

Para el periodista, esto puede ser conflictivo, porque si Vilas sobrepasa esa casi nula diferencia "puede mover muchas cosas. Ya no es que sería el uno una semana, sino que terminaría el año en ese lugar".

Y agrega otro problema: "Lo que pasa, además, es que existe la posibilidad de que los estadounidenses Roscoe Tanner, Brian Gottfried y Dick Stockton, que hicieron un 1977 bárbaro, también hayan estado primeros en el promedio en algún momento del año. Entonces deberían agregar tres o cuatro líderes más y sacarle semanas a los otros. Es conflictivo".

¿Y qué dice el propio Vilas al respecto? "Está al tanto, y aportó todo lo que se acordaba. En esa época, los jugadores no estaban en el día a día de los puntos. A él se lo hacía Ion Tiriac (exjugador y manager de Vilas), y él tampoco se acuerda exactamente. Sí recuerdan lo que eran exhibiciones o no. Su postura, clara, es: 'Yo jugué tantos torneos porque si yo ganaba todo iba a ser el número uno del mundo. Y ganando todo, es ilógico que no sea el número uno'. Pero no le dio por lo de los promedios. La idea es ver si los promedios están bien hechos o no".

Por el lado de la ATP y la ITF, ambas avisaron que no iban a cambiar, pero la posición oficial con pruebas irrefutables podría ser muy distinta. Puppo sabe que su trabajo puede ayudar, pero acepta que "puede haber resistencia. Si se da todo eso no sé qué puede pasar, quizás no cambien nada porque es mucho. No quiero que esto termine en algo conflictivo, sino en posibilidades de que Vilas y alguno más hayan sido al menos alguna semana número uno".

Existen antecedentes de cambios: el propio historiador informó a la ATP que existía un error en la cantidad de victorias totales (tenía 130, luego fueron 134) de Vilas en ese 1977, y la entidad homologó el nuevo récord, aunque la información aún no llegó al sitio web. Además, la WTA cambió una semana de la número uno de 1975: la australiana Evoone Goolagong ascendió al puesto de honor (ya lo había sido) y cayó la estadounidense Chris Evert.

"Todo esto no quiere decir que Vilas fue el uno, sino que hay una probabilidad de que lo fue en algún momento. La idea es luchar por demostrar con pruebas y con el sistema de entonces que los rankings están mal. Suponiendo que terminemos con todo esto, y Vilas no dé nunca como uno, es un llamado de atención para revisar todo, que se le agregue o descuente a cada uno las exhibiciones", reflexiona Puppo.

Algunas figuras como Tiriac y Mats Wilander, exlíder del escalafón, reclamaron que la ATP reconozca al emblema del tenis argentino como número uno. A criterio del historiador, las pruebas irrefutables sumadas al "apoyo de gente importante, como exdirectores de torneos de la entidad", podrían inclinar la balanza.

Con casi tres años de labor, el estudio podría ponerle fin a una larga discusión de más de 35 temporadas. Tal vez no determine que Vilas fue el mejor del mundo, o quizás sí y quedará a criterio de la ATP el accionar correspondiente. La historia ya está escrita, y sólo falta que el ganador ocupe el puesto más justo.

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