Washington - Coincidieron ayer con declaraciones pesimistas sobre la economía norteamericana, los presidentes de la Reserva Federal de diferentes estados. Richard Fisher, de la Fed de Dallas, indicó que la economía estadounidense podría encontrarse en punto muerto en el segundo semestre y que al mismo tiempo la Fed debería mantenerse atenta sobre la inflación. Su par de Richmond, Jeffrey Lacker, también advirtió que hay una situación riesgosa en el frente inflacionario.
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«Preveo que el crecimiento se acelere a un ritmo de caracol, si no se detiene completamente en la segunda parte de este año. La desaceleración podría prolongarse en 2009, el tiempo necesario para que los excesos del sector inmobiliario se reabsorban, antes de que la economía pueda recuperar su velocidad de crucero. En 2009, es muy posible que la economía encuentre nuevamente un ritmo de crecimiento mucho más normal», agregó Fisher en un discurso pronunciado en Aspen (Colorado).
El funcionario advirtió que en lo que respecta a la inflación, es posible que la desaceleración mundial y el descenso de los precios de la energía atenúe las presiones. Pero también es posible que la economía registre una «fiebre inflacionaria duradera. Si eso sucede y la Fed no actúa, podríamos correr el riesgo de perder la confianza general en nuestra capacidad para contener la inflación», advirtió.
A la vez, en una entrevista televisiva, aunque Lacker afirmó que la inflación de Estados Unidos se enfriaría en el futuro cercano, advirtió que aún hay una situación riesgosa.
El funcionario señaló que el nivel actual de las tasas de interés es «terriblemente bajo», lo que implica el riesgo de alentar la suba de precios.
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