Ramón Díaz tiene todo bajo control. Sabe que si en un partido que su equipo pierde le echa la culpa al árbitro, termina «condicionando» al que le toque dirigir a San Lorenzo en la próxima fecha. Por eso, tras la derrota del sábado ante Vélez se quejó de la quinta amarilla que recibió el delantero Andrés Silvera, que le imposibilitará jugar ante River. «Me da bronca lo que pasó con Silvera por lo que está en juego, que es un campeonato, y por lo que se viene. A nadie le gustan las persecuciones. Y si nosotros nos callamos parece que está todo bien y las cosas para que cambien hay que decirlas», expresó ayer un Ramón Díaz más filoso que nunca. «Parece que me expreso mal. Yo nunca cuestioné el resultado ni critiqué a Vélez. Pero sí al árbitro Pompei por la amarilla que le sacó a Silvera en una jugada inocente», siguió « atacando» el riojano.
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