Real Madrid supo reinventarse para una consagración legendaria
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Real Madrid había perdido una buena oportunidad de asentarse con su gol y estuvo muy incómodo casi hasta el final de la primera parte. La "Vecchia Signora" dio muestras claras de la calidad de su muro defensivo, descomunal y milimétricamente construido, y los blancos tuvieron problemas no sólo para llegar al área contraria, sino para progresar mínimamente en campo enemigo. El empate dejaba abierta la final para una segunda parte que prometía grandes emociones.
Pero qué diferente fue lo que ocurrió en la segunda parte. De repente, se vio a un Real Madrid muy reconocible, un equipo capaz de recuperar rápido la pelota y de manejarla con brillantez. Sus movimientos fueron casi de ballet y la Juventus comenzó a perseguir sombras, siempre llegando tarde.
Su segundo gol, a los 16 minutos, fue la consecuencia lógica de su juego. Casemiro vio la llegada de un balón aéreo y remató desde fuera del área. Tuvo la fortuna de que la pelota tocó levemente en Khedira, lo que despistó a Buffon.
El conjunto español marcó la diferencia porque quiso más. Tres minutos más tarde, en otro robo de pelota, Modric progresó hasta la línea de fondo y sirvió para que Cristiano Ronaldo marcara con un habilidoso remate. Fue el 12° tanto del portugués en esta Champions, diez de ellos a partir de cuartos. Y así alcanzó los 600 goles en su carrera. Números para una leyenda.
Ahí estaba el equipo campeón de Europa. No sólo por su ya notable diferencia en el marcador, sino por su estética. Zidane construyó un equipo de múltiples registros que llegó al final de temporada como un cañón y así lo demostró en el partido del año.
Juventus asistió en estado de shock a la exhibición madridista. En un solo partido, la final, había recibido tantos goles como en el resto del torneo. No supo cambiar de registro. Tenía un plan, defender y contraatacar, y cuando el duelo exigió otra cosa no ofreció otra variante. Cuadrado y Marchisio no aportaron nada, e incluso el colombiano se fue expulsado. El conjunto turinés tendrá que seguir esperando a otro año para ganar una Liga de Campeones en este siglo.
El duelo ya sólo quedó para anécdotas. Como la entrada de Bale en el campo a 14 minutos del final para jugar en su ciudad, la expulsión de Cuadrado y el último gol del Real Madrid en el descuento, obra de Marco Asensio tras una gran jugada de Marcelo, figura de la "Casa Blanca" en este semestre. Así, con semejante autoridad, se coronó el Real Madrid como indiscutible rey de Europa. Otra vez. En la cima.



