Signos de cansancio y de amargura en los rostros de Luis González y Mascherano, al arribar ayer por la mañana a Ezeiza.
Aplaudidos tanto por hinchas y como por pasajeros que se encontraban en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, el seleccionado argentino arribó ayer desde Perú, tras perder la final de la Copa América ante Brasil, en la definición por penales. El denominador común de los jugadores fue la amargura y la resignación, y la frase más escuchada resultó «no cumplimos el objetivo».
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«Estuvimos tan cerca que no nos podemos reprochar nada. Siempre intentamos, fuimos hacia delante y no tengo dudas de que el camino es éste. Tarde o temprano la suerte va a cambiar», señaló el capitán argentino, Roberto Ayala.
Luego de considerar que Brasil «tiene jugadores desequilibrantes, que definen el partido en cualquier momento», el defensor estimó que Argentina tendrá «revancha en los Juegos Olímpicos».
Por su parte, el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, Julio Grondona, consideró que «campeones fueron los dos» y sostuvo que «Argentina es un equipo digno, que tiene grandes jugadores y un gran futuro». También negó que hubiera algún reclamo de Boca para que Carlos Tevez no fuera a los Juegos Olímpicos.
El arquero de Boca y del seleccionado, Roberto Abbondanzieri, desestimó la existencia de «culpables» en la derrota. «Acá no hay responsables de la caída. Los penales son siempre a suerte y verdad», declaró.
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