River cerró el Clausura con una alegría

Deportes

River Plate le ganó ayer a Vélez Sarsfield por 3-2, como local, en una fría noche en el estadio de San Lorenzo, donde despidió un semestre negro por los rotundos fracasos en el torneo Clausura y la Copa Libertadores de América.

Diego Galván, crítico del entrenador Daniel Passarella en las últimas horas, abrió el marcador para el equipo de Núñez (24m. PT), Danilo Gerlo estiró la ventaja (31m. PT) y Matías Abelairas señaló la conquista del triunfo (13m. ST).

Los goles de Vélez, marginado de todas las copas de la próxima temporada, fueron convertidos por Emiliano Papa (6m. ST) y Damián Escudero (10m. ST), tras una excelente maniobra individual.

Pese al intenso frío y al estadio semivacío, el espectáculo en el Nuevo Gasómetro resultó agradable por la cantidad de goles y el factor cambiante del resultado.

River comenzó el partido mejor parado en la cancha, con la posesión de la pelota y la disponibilidad del terreno ante un rival estático y desconcertado en la parte inicial.

Con las ventajas entregadas por la visita, el local no demoró en sacar ventaja y lo consiguió con un derechazo de Galván, que apareció libre por el costado derecho del área, tras un pase de Belluschi.

Al rato, el equipo de Passarella amplió la diferencia con un cabezazo de Gerlo, tras un tiro libre ejecutado por Abelairas, también por la derecha.

River pasó de la efectividad del primer tiempo al desorden del segundo que le permitió a Vélez empatar en apenas diez minutos.

De movida, Sena aprovechó la floja marca de Villagra por la izquierda de la defensa "millonaria" y envió un centro que Papa, recién ingresado, transformó en el descuento con un cabezazo.

Y seis minutos después, Escudero igualó el marcador con una joya marca registrada de su calidad.

El volante ensayó una diagonal del centro a la izquierda, desairó a cuatro rivales, penetró en el área y venció a Carrizo con un zurdazo cruzado.

Pero la recuperación, que mantenía las ilusiones coperas en Liniers, duró hasta el próximo avance de River, que Abelairas convirtió en el tercer gol en la boca del arco, tras una asistencia de Paulo Ferrari, expulsado sobre el final del partido.

El tercer tanto fue un golpe que no permitió una nueva recuperación de Vélez, contemplado por la mirada descreída de su entrenador, Ricardo La Volpe.

River, sin otra pretensión que irse de vacaciones, esperó el final para asegurar el último triunfo de un pésimo semestre, agravado por la vuelta olímpica de Ramón Díaz en San Lorenzo y la inminente consagración de Boca Juniors en la Libertadores.

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