9 de junio 2008 - 00:00

River fue un justo campeón de un torneo apasionante

River, con su triunfo ante Olimpo y el empate de Estudiantes ante Colón, se clasificó campeón del torneo Clausura y después del receso por el partido de la Selección se jugará la última fecha donde deben definirse un descenso (San Martín de San Juan ya está en el Nacional B), los dos equipos que jugarán la promoción y dos plazas para la Copa Sudamericana. En la zona de descenso hoy está Gimnasia de Jujuy que debe ganarle a San Lorenzo y esperar que Olimpo pierda con Estudiantes, si no desciende. Olimpo, con un punto va a la promoción, pero si gana y en Santa Fe empatan Colón y Racing, se salva de todo y manda a estos dos a la promoción. En tanto por la Copa Sudamericana clasificaron Estudiantes y San Lorenzo y están muy cerca de hacerlo Argentinos Juniors e Independiente.

El gol del campeonato. Diego Buonanotte ya empieza a festejar, mientras que la pelota quesalió de sus pies superó la estirada de Ramírez.
El gol del campeonato. Diego Buonanotte ya empieza a festejar, mientras que la pelota que salió de sus pies superó la estirada de Ramírez.
El equipo que dirige Diego Simeone volvió a demostrar que fue el mejor del torneo Clausura y con su triunfo ante Olimpo logró el 33° título de su historia en la era profesional.

De esta manera terminó con una «sequía» de cuatro años, ya que su último logro (con Leonardo Astrada de entrenador) había sido el Clausura 2004. Un equipo que pasó por todos los estados de ánimos y hasta fue recibido con maíz por su propio público después de la eliminación en la Copa Libertadores ante San Lorenzo y que dos de sus jugadores más importantes (Carrizo y Ahumada) son resistidos por sus simpatizantes por sus declaraciones y no por su juego.

River superó todo esto y con la calidad de sus individualidades, más las tácticas (a veces desconcertantes) de su técnico Diego Simeone logró un título que le era esquivo y que le hizo declarar a su presidente, José María Aguilar, que para ellos «era más importante el título local que ganar la Copa Libertadores de América».

Un equipo que tuvo como figura clave a su arquero Juan Pablo Carrizo salvando goles ante una defensa que nunca dio seguridad a lo largo del torneo y la confirmación de un Diego Buonanotte que además de su habilidad desequilibrante, mostró que tiene una gran capacidad goleadora.

Después, apenas un escalón debajo de ellos estuvieron Matías Abelairas y Oscar Ahumada que armaron una dupla de mediocampistas defensivos con mucha solvencia y Ariel Ortega, que en los últimos partidos fue fundamental aportando experiencia y claridad en los pases de gol.

Ellos fueron, sin duda, los mejores en un equipo que siempre mostró vocación ofensiva y que intentó, a veces con más éxito que otras, ser protagonista en todos los campos de juego.

Ayer, le ganó con claridad a un Olimpo que venía de cuatro triunfos consecutivos. Lo hizo desde el talento de Ariel Ortega y Diego Buonanotte, que inventaron una gran jugada en un tiro libre para el primer gol y, en el segundo, hubo un pase milimétrico de Ortega para que Buonanotte le cambiara el rumbo a la pelota, dejando sin chances a José Ramírez.

En el medio, se registraron muchas situaciones de gol de River y el tanto del temporario empate de Josemir Lujambio, mostrando sus dotes de goleador y la moral de este equipo que lucha por mantener la categoría.

River es el nuevo campeón del fútbol argentino. Un título que sus simpatizantes añoraban y ahora festejan con todo olvidando las discusiones y decepciones.

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