River regresó al sendero del éxito y a la pelea más importante
-
El desafío del recambio generacional que enfrenta la Selección rumbo al Mundial 2030
-
Rendirse no es opción para Nicolás Tagliafico: el jugador más veloz del Mundial que jugó la final rengueando
River fue de menor a mayor en Núñez, porque en el primer tiempo tuvo algunas dudas defensivas que Temperley aprovechó, pero los ajustes del complemento le permitieron dar pinceladas de gran fútbol.
La diferencia que marca la tabla de posiciones o los promedios del descenso en el fútbol argentino no suele ser la misma que se ve en la cancha.
Para muestras vale con ver a este Temperley que lucha por mantener la categoría y se anima a jugar de igual a igual contra los grandes, como ante San Lorenzo y Racing.
De entrada, de mitad de cancha para adelante, el "Celeste" demostró que se iba a animar a jugar y llegar al área de Augusto Batalla con varios jugadores.
River, como es costumbre, tuvo la pelota y la manejó con criterio, con Ariel Rojas como eje, aunque le faltó bastante profundidad.
Dentro de la paridad, el equipo de Marcelo Gallardo aprovechó la primera distracción de Temperley para adelantarse, pasados los 32 minutos, cuando entre Rodrigo Mora y Lucas Alario robaron la pelota, armaron una doble pared a pura velocidad, y pusieron el 1-0.
River había conseguido lo más difícil, romper a un rival con ímpetu, pero la alegría le duró muy poco.
El delantero del "Gasolero" Mauro Guevgeozian pivoteó como siempre y abrió la pelota al espacio derecho para el ingreso de Cristian Chimino rompiendo la línea defensiva de River, y el lateral derecho se tomó su tiempo y definió con mucha clase por encima de la salida de Batalla.
En el segundo tiempo, el local pudo marcar la diferencia que había intentado desde un principio y terminó destrozando con su ritmo a Temperley.
A los 17 minutos, un remate del "Pity" Martínez pegó en la mano de Aguirre y el árbitro Fernando Echenique cobró el penal que Alario, con un buen derechazo contra el palo izquierdo, transformó en el 2-1.
Fue un mazazo para el "Gasolero" y la tranquilidad que necesitaba el local para empezar a gestar el triunfo, porque a los 24 llegó el tercero que liquidó la historia.
Chimino dudó en la salida y el "Pity" Martínez lo presionó hasta quitarle la pelota, levantó la cabeza y habilitó la entrada a la carrera de Driussi, que en el corazón del área la empujó al 3-1.
La bonita definición de Mayada sobre el final solo sirvió para decorar un resultado que ya estaba finalizado hace un rato largo.
River se ilusiona con ganar en La Boca y poder quedar a cuatro puntos del "Xeneize", justo en la recta final del campeonato.



