River resurgió de sus cenizas y recuperó la gloria con un nuevo título
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River festejó su 35º título de Primera División.
De ahí en más, fue todo de River, para delirio de su gente que elevó banderas y globos de color rojo y blanco para palpitar un nuevo campeonato.
A los 27, la fiesta se agrandó con el tanto de Mercado, quien estuvo atento en otro rebote del guardametas, tras el cabezazo de Jonatan Maidana, por córner de Rojas desde el sector derecho.
Con el 2-0 a favor, River fue por más, con un Quilmes retraído en el campo, y estuvo a punto de estirar la ventaja, pero Benítez le negó el gol a Rojas (42m.), la figura del partido y el árbitro no concedió penal a favor por infracción de Joel Carli a Carbonero en el área (43m.).
En el segundo tiempo, River continuó como dueño del balón, Quilmes no ofreció resistencia a pesar de los cambios y se dedicó a asegurar la pelota.
La frutilla del postre corrió por cuenta de Ledesma, quien desde media distancia, con pierna derecha, sacó un remate fuerte, alto y preciso, que se introdujo en el ángulo izquierdo superior de Benítez. Todo el plantel, hasta Marcelo Barovero, fueron a saludar al experimentado jugador, que recibió el reconocimiento de los hinchas.
Luego, a los 25, Cavenaghi quedó cara a cara con Benítez, tras pase de Lanzini, y anotó su segundo tanto en la noche y el octavo en el certamen.
La gente, al grito "¡Dale Campeón!" acompañó la fiesta que se vivía en el campo de juego. El quinto tanto, del colombiano Gutiérrez, llegó cuando la fiesta ya estaba desatada.
Con autoridad y decisión, River planificó una goleada que le dio otro campeonato, basada en una muy buena campaña como local (ante Quilmes ganó el octavo partido seguido) y victorias importantes como visitantes, pocas, pero vitales, ante Boca (12ma. fecha) y Argentinos Juniors (18va.).
River fue un justo campeón, al cual no le sobró mucho, pero le alcanzó con el aporte goleador de Cavenaghi, los tantos y el despliegue de Carbonero, las fugaces apariciones de Gutiérrez más la creación de Lanzini.
A eso vale agregar el auxilio del arquero Leandro Chichizola en reemplazo del lesionado Barovero (atajó dos penales: Estudiantes y Racing), y el trabajo en silencio de Maidana, Éder Álvarez Balanta, Ledesma y Rojas, entre otros.
River volvió a imponer su estilo, su nombre, alejado de los escándalos deportivos e institucionales de gestiones anteriores y apuntará mantener ese prestigio que supo ganar en 113 años de historia.




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