10 de marzo 2002 - 00:00

River se quedó con el Superclásico

River Plate venció esta tarde por un contundente 3 a 0 a Boca Juniors en la propia Bombonera, repitiendo su última victoria allí en el Apertura 1994, por el mismo marcador, pero más que eso se demostró a sí mismo que puede con su clásico rival, cuya paternidad padeció durante los últimos tiempos.

Boca y River compartieron todo: el ingreso al campo de juego, el protagonismo, la pelota, las situaciones de gol, las fallas para contrarrestar los ataques del rival y lo más importante, las ganas de buscar una y otra vez el arco contrario.

Ya de entrada, antes del minuto de juego, Walter Gaitán probó a Comizzo y, 30 segundos más tarde, Eduardo Coudet a Roberto Abbondancieri. Quedó claro que los dos querían dar el primer golpe, aunque con diferentes estilos.

Es que River arrancó mejor, ya que tuvo un mediocampo con más fútbol que su rival (Víctor Zapata por izquierda y Coudet por derecha) y, tal vez, porque entendió mejor el partido a partir del juego asociado de Cambiasso, Ariel Ortega y Andrés D'alessandro.

Pese a esto, al equipo de Ramón Díaz le faltó profundidad, algo que le sobró a Boca, que a los 15' tuvo en un tiro libre de Guillermo Barros Schelotto una jugada clara de peligro que fue bien resuelta por Comizzo.

Entonces, River proponía y Boca disponía, porque Gaitán entró bastante en juego, Marcelo Delgado (más allá de su falta de entendimiento con sus compañeros) y Guillermo complicaban, pero a los de Oscar Tabárez le faltaba eso que se nota y mucho: un nueve de área.

Pero el buen juego de los de Núñez se tradujo en el marcador a los 26', cuando un tiro libre desde la derecha del "Burrito" Ortega no pudo ser despejado por Nicolás Burdisso y sí conectado por Cambiasso, quien sacó un violento remate de derecha que venció la resistencia de Abbondancieri.

El gol, sorpresivamente, hizo que River se olvidara de jugar, por un rato, y agrandó a Boca, que tuvo el empate, al menos, en cuatro ocasiones, pero las buenas intervenciones de Comizzo y la mala puntería de los delanteros jugaron en favor de los de Ramón Díaz.

A los 28', otro tiro libre de Guillermo encontró otra estupenda respuesto de Comizzo, quien descolgó la pelota del ángulo superior izquierdo.

Pero Boca siguió en la búsqueda de la igualdad, que se le negó a los 30' por la mala definición de Delgado primero (mano a mano ante Comizzo) y, luego, de Gaitán (remató por encima del travesaño), tras una jugada iniciada por Clemente Rodríguez por la izquierda.

Después el "Chueco" Gaitán tuvo dos más, a los 33' y 34', pero la falta de puntería y Celso Ayala, respectivamente, salvaron a River del empate, que a eso altura hubiese sido justo por lo hecho por uno y otro.

Pero River tuvo otra y no perdonó: a los 41', falló Mauricio Serna en la mitad de la cancha, Ortega inició un contraataque "terrible", que fue de izquierda (Zapata) al medio (Ortega), luego al centro (Fernando Cavenaghi) y terminó en la derecha con un
remate de Coudet. Dos a cero y sorpresa para todos.

Los visitantes tuvieron una más, a los 45', cuando Cavenaghi falló ante Abbondancieri. Pero el 2-0 le dio tranquilidad a River y nerviosismo a Boca. Pero dejó todo abierto para el segundo tiempo.

El segundo período mostró más de lo mismo: Boca creando muchas llegadas, ya que a los 15' lo tuvo primero Traverso (de cabeza) y, dos minutos más tarde, Delgado (tras una gran jugada colectiva de la que participaron Clemente Rodríguez y Guillermo), que estrelló su remate en el palo derecho de Comizzo.

Pero antes, sobre los 13', Cavenaghi pudo haber definido la historia si al enfrentar a Abbondancieri su disparo no hubiese dado en el poste derecho.

Boca era superior (más allá de que Tabárez haya cometido el grave error de reemplazar a Gaitán, quien era el conductor natural del equipo y estaba jugando bien), pero River era punzante y el partido, en consecuencia, se hizo de ida y vuelta.

Es más, el local tuvo otra chance, sobre los 21', cuando Ariel Carreño (ingresó por Gaitán) eludió a Comizzo y su centro no lo pudo empujar ningún compañero.

Pero River empezó a jugar con el reloj: tuvo la pelota en los pies de Ortega y Coudet, apeló al juego inteligente de Cavenaghi, corrió con todos sus volantes y mostró a una defensa (principalmente Ricardo Rojas) sólida y concentrada, al punto que Boca casi no volvió a llegar.

Ramón Díaz se mostró cauteloso (ingresó Martín Demichelis por Zapata) pero inteligente (entraron Guillermo Pereyra y Claudio Husain por Cristian Ledesma y Coudet, respectivamente), y River, sólido y compacto, supo cuando atacar y cuando defender.

La perla de la noche llegó sobre el final cuando Ricardo Rojas, la figura de la cancha, hizo una jugada bárbara y definió aún mejor para decretar un lapidario 3-0.

A Boca le quedó poco y nada (no tuvo ideas para llegar al arco de Comizzo y en eso tuvo mucho que ver la salida de Gaitán), en realidad nada (más con la expulsión de Traverso), porque River le sacó siete puntos y se perfila como el mejor candidato a quedarse con el torneo Clausura 2002.

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