River es el campeón, como se presumía. Le bastó un tiempo para concretar, algo que se estaba gestando desde hacía ya varias fechas atrás. La diferencia con Argentinos Juniors -en verdad-era la que separaba a ambos equipos en la tabla de posiciones. Más allá de la «trapisonda» que permitió AFA con la inclusión de Alejandro «Chori» Domínguez y esa determinación de jugar en días distintos y en horarios diferentes que provocaron que Argentinos salga a la cancha descen-dido.
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Este campeón no sufrió --si-quiera-cuando Pisculichi (tras una pelota inexplicablemente no retenida por Lux) puso ese 0-1 que alguno pensó que podía complicarlo, por lo menos en la urgencia de su juego. Tal vez hizo que se cruzaran algunos pensamientos en los fundamentos que llevaron a Ramón Díaz a desestimar -esta vez-la titularidad de Comizzo -de gran labor en todo el año-para ganar en la tranquilidad de un ataque sostenido.
El técnico de River -se sabees proclive a armar los equipos de adelante hacia atrás. Una posición -que a la hora de un repaso de lo realizado durante el año-le dio algunas satisfacciones y no menos dolores de cabeza. De pronto porque era conocedor que asentar su juego en defensa podía llevarlo al suicidio futbolístico.
En síntesis, este River campeón tuvo sus argumentos más sólidos del medio campo hacia arriba, se podría decir en tres cuartos de cancha y en la dureza de su llegada al gol. Aunque para ello haya tenido que pasar situaciones duras al dejar a Cardetti en el camino y soportar la falta de respuesta de Esnaider a la hora de definir.
No se podía decir que ayer iba a cambiar su libreto, más si se pensaba que con la inclusión de Domínguez River tendría dos hombres de punta (el otro era Cavenaghi con sus tres goles que lo erigen -por ahora-en goleador del campeonato), dos hombres que aprovecharan las puntas, como lo fueron Coudet y Zapata y dos armadores en tándem: D'Alessandro (que esta vez se vio que intentó jugar siempre a un toque) y Cambiasso (menos predispuesto a la marca que otras veces).
Argentinos hizo lo que pudo, que a decir verdad fue bastante poco. Primero porque al trabajar con una línea de tres hombres en defensa, dejó demasiado libre la punta izquierda y por ahí se filtraron siempre Coudet, Domínguez, D'Alessandro y hasta alguna vez Garcé. Pero por ese lateral nacieron los cinco goles, casi todos, con pelotas cruzadas al centro del área.
Por eso a este River campeón habrá que recordarlo con varias aristas favorables, a pesar de sus altibajos futbolísticos. De pronto -sobre el final del torneo-encontró la fórmula para no ser Ortega-dependiente, ni que D'Alessandro lleve sobre sus espaldas todo el peso del armado ofensivo. Tal vez porque el juvenil Cavenaghi encontró «su lugar en el área» y el «Chori» Domínguez puede ser la pieza del engranaje que le faltaba para cerrar un circuito creativo y caminos distintivos al gol.
Claro, para eso habrá que esperar. Por ahora, River sólo piensa en festejar y está bien. Nadie duda de que estaba un escalón por encima que el resto y lo demostró. • RIVER 5 - ARGENTINOS 1 River: Lux; Garcé, Celso Ayala, R. Rojas; Coudet, Ledesma, Cambiasso, Zapata; D'Alessandro, A. Domínguez y Cavenaghi. DT: R. Díaz. Argentinos: Burela; Mantilla, C. García, Pena, Machín; Herrón, Pérez Castro, Cogliandro, Liendo; Cordone y Pisculichi. DT: J. Solari. Goles: PT 12m Pisculichi (A), 21m Cambiasso (R), 33m Domínguez (R), 38m, 45m Cavenaghi (R); ST 14m Cavenaghi (R).
Cambios: ST 28m Cuevas por Cavenaghi (R), Kuhl por Cogliandro, Colace por Herrón y Zagharian por Cordone (A), 35m Demichelis por Rojas (R), 38m Franco por Coudet (R).
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