River volvió al triunfo y sigue a la espera de ganarle la próxima fecha a Chacarita y dejar en el camino a Racing y esperar que el puntero (hoy con amplio margen) se caiga en los partidos finales. Esta vez River fue contundente, pero aunque el 4-0 marque con exactitud las intenciones y decisiones vistos en el campo de juego, no hubiese sido tan amplia la diferencia de no ser por la actuación del árbitro Pezzotta, que de los dos goles de Cardetti, uno fue en evidente posición adelantada y en el penal que cobró, se podrá decir que «por lo menos» fue dudoso.
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Esta vez a Griguol «se le escapó la tortuga» como dice Maradona. Presentó un Gimnasia mezquino, sin creatividad, con escasa vocación ofensiva y -por momentos-impotente para resolver los problemas que le presentaba River, a partir de la movilidad de D'Alessandro y Ortega (los dos grandes pilares del juego ofensivo de River. Un equipo que mostró una mecánica nueva (o por lo menos diferente), a partir de la innovación que propuso Ramón Díaz: tres defensores con Celso Ayala, Yepes y Lequi.
Había dos factores concurrentes. Por un lado River tuvo cierta facilidad en la salida, por lo menos lugares para escalonar gente para «fabricar» espacios para el remate que inquietaran a Noce; por el otro, Troglio no encontraba el cable a tierra que lo conectara con Esteban González y Messera para abastecer a un solitario Sava, muy rodeado para resolver por sí mismo. Recién con el ingreso de Enría Gimnasia fue tomando color, por lo menos algo del juego que propuso en varios partidos y que le daban una fisonomía distinta.
Sin embargo River (y Pezzotta) habían pegado fuerte. Tanto que el 3 a 0 cuando no se habían jugado veinte minutos de juego hizo que el resultado quedara sellado y se preveía «que sobraba un tiempo», como realmente pasó posteriormente. Mucho más cuando Coudet sentenció con el cuarto y Gimnasia (que se insinuaba un poco más) bajó definitivamente los brazos, un poco porque la derrota estaba sellada, otro tanto porque no daba con la fórmula de equilibrar el trabajo que -muy sueltos-seguían imponiendo D'Alessandro y Ortega (ya con el aporte de Zapata y posteriormente de Pereyra) para darle vuelo a este equipo que no sueña, pero persevera en su intento de alcanzar a Racing, que parece que se le va de la mano.
Por momentos pareció que todo partía de un sólo lado y que en el opuesto no había otra pretensión que despejar en defensa, pero que no hacía más que generar un nuevo ataque de River.
El partido -de todas manerassirvió para probar nuevas fórmulas. Díaz sabe que puede ahora jugar con tres en el fondo y a pesar de algunas vacilaciones de Lequí puede encontrar algún mediocampista que le forme una línea de fondo defensiva de cuatro hombres. Por su lado, Griguol sabe que tiene que replan-tear el juego a partir del medio hacia arriba, porque Sava no es el mismo luego de aquel golpe de Saja (y mucho menos si debe resolver en soledad cuando le envían pelotas por elevación. Aunque para los platenses el partido sirva para las estadísticas, por ahora...
River: Comizzo; Ayala, Yepes y Lequi; Coudet, Ledesma, Cambiasso y Víctor Zapata; D'Alessandro; Ortega y Cardetti. DT: R. Díaz.
Gimnasia: Noce; Guillermo Sanguinetti, Larrosa, Herner y Licht; Troglio, Cavallo, Esteban González y Germán Castillo; Mes-sera; Sava. DT: Griguol. Goles: PT 13m Cardetti (R); 19m Ortega (R); 25m Cardetti (R), de penal; ST 38m Coudet (R).
Cambios: PT 45m Zaniratto por Sanguinetti (G); ST 8m G. Pereyra por Ledesma (R); 24m Enría por E. González (G); Pautasso por Troglio (G); 29m Sarabia por Cambiasso (R); 37m D. Alvarez por D'Alessandro (R). Estadio: River. Arbitro: Pezzotta.
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