El entrenador de Boca, Miguel Russo, admitió hoy que al plantel le quedó "el sabor amargo" por no definir el superclásico en el primer tiempo, período en el que el equipo desperdició varias situaciones de peligro frente al arco de Juan Pablo Carrizo.
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En la conferencia de prensa posterior al encuentro, Russo expresó su conformidad con el nivel que exhibió el conjunto boquense al remarcar que pudo recuperarse luego del empate de River.
"Estoy conforme con el rendimiento del equipo. Quedó el sabor amargo porque no pudimos definirlo antes. Pero después del gol (de River) se reacomodó y volvió a arrancar. Cuesta mucho en el fútbol actual mantener el nivel que tuvo Boca en el primer tiempo", explicó.
Según el entrenador, Boca manejó el trámite del superclásico, salvó en los primeros minutos del complemento, período en el que River alcanzó la igualdad.
"El resultado ya está y no se puede volver atrás. Después del empate, volvimos a salir, creamos situaciones y eso también es muy valorable", subrayó.
Evitó realizar un análisis individual exhaustivo respecto al rendimiento de sus jugadores, aunque destacó el rendimiento global que exhibió Boca en el derby.
"Sólo hago análisis a nivel conjunto. A nivel colectivo algunas individualidades funcionaron más y otras menos, pero a nivel equipo quedé muy conforme", reiteró.
Realzó la actitud que tuvo el plantel para "poner lo que hay que poner" en los momentos en los que fue superado por el conjunto dirigido por Daniel Passarella.
"Cuando peor estaba jugando, el equipo dijo acá estoy y puso las cosas que hay que tener para no dejarse llevar por delante", concluyó.
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