9 de mayo 2005 - 00:00

San Lorenzo fue sorpresa

Zabaleta festeja, Herrera va a su encuentro. San Lorenzo encontraba elcamino del triunfo. Astrada lo sufre como toda la gente de River.
Zabaleta festeja, Herrera va a su encuentro. San Lorenzo encontraba el camino del triunfo. Astrada lo sufre como toda la gente de River.
Seguramente, muchos hinchas de San Lorenzo pensaron que se podía hacer un milagro, que la providencia divina podría darle una manito en este partido casi por el honor. Le había ganado a Boca (su único partido hasta ahí), por qué no hacerlo ante River. Sin embargo, la realidad decía todo lo opuesto: River venía precedido de mejor fútbol, de mayores individualidades, de la posibilidad de adueñarse de la punta.

Se sabía de antemano que San Lorenzo -por lo menos para emparejar- debía poner todo lo que tenía y podía: fervor, ganas, voluntad superlativa y correr... tapar, tomar la pelota y provocar algunas situaciones en ataque. Si alguien lo pensó, pudo ver que el partido se presentaba de esa manera, con River plantado a manera de contraataque que suele ser letal cuando pasan de medio campo hacia arriba.

Casi como para que no queden dudas, a los 8 minutos San Lorenzo se encontraba nuevamente con la realidad que lo venía precediendo (y persiguiendo). Zapata capitalizó una pelota en profundidad, envió cruzado y pareció que todo San Lorenzo quedaba desprotegido en su triste realidad. Se sabe que para cosechar es necesario sembrar.

San Lorenzo se puso el overol y se fue a pelearle el partido a River arriba, cerca o en su área, donde más le duele y no sólo empató, sino que sentó reales como para mostrar que estaba vivo y que, a pesar de la adversidad, todavía podía. Aun pensando que sobre las espaldas de Ortiz y Santana había espacios libres porque Zabaleta y Barrientos estaban más preocupados por el ataque que por la marca.

River trató de aprovechar esa circunstancia y, a decir verdad, antes del primer desnivel de San Lorenzo tuvo por lo menos dos situaciones claras para enviar a la red. Sin embargo, Gallardo no era el de otras veces, y San Lorenzo seguía golpeando hasta que primero Zabaleta y luego un zapatazo de Coudet le pusieron cifras a lo impensado. Tal como para demostrar que en materia de fútbol, el milagro puede hacerse realidad.

En síntesis, San Lorenzo se alejó de los fantasmas, y River perdió una gran oportunidad de trepar a la punta de la tabla de posiciones, con el agravante que achicó distancias con otros equipos (lo alcanzó Racing y lo pasó Vélez).

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