Uno de las premisas que los futbolistas repiten como cassettes a la hora de declarar dice que "lo que pasa en la cancha, queda en la cancha". En la liga holandesa de Fútbol, Eredivise, no respetaron el código.
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Jeremain Lens, de PSV, se cruzó con Joris Mathijsen, de Feyenoord, que le pegó una dura patada durante el partido. Por eso, una vez terminado el partido, el delantero esperó a su rival y cuando éste se dirigía al vestuario lo agarró del cuello y le reclamó las duras patadas.
El agresor fue inmediatamente rodeado por todo los jugadores del equipo de Rotterdam y sus compañeros de PSV, que ya habían entrado al vestuario, salieron a socorrerlo generando una escaramuza que dedicó golpes de puño, empujones e insultos por doquier.
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