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Clay cruzaba de tierra firme a la isla de Miami Beach corriendo con sus pesadas botas para fortalecer más los músculos de las piernas, entrenaba hasta que Dundee lo echaba del gimnasio y regresaba a casa también a pie.
A comienzos de los años '60, Miami Beach se convirtió en el foco de turismo que aún es hoy en día. Los negros podían trabajar allí, pero no residir. Los barrios, los hoteles y hasta la playa estaban segregados. Por ello Clay, al principio, resultaba sospechoso para la policía. Como todos los afroamericanos.
Angelo Dundee fue puliendo el talento del joven Clay, ese movimiento de pies que le hacía "volar como una mariposa" en el ring, todo lo contrario a Liston, hierático pero de poderosa pegada.
Y Chris Dundee logró organizar la pelea en el Miami Beach Convention Center, aún de pie hoy en día, el 25 de febrero de 1964 ante casi 9.000 personas.
Ambos hermanos Dundee taparon la relación de Clay con los Negros Musulmanes y con el líder Malcolm X, considerado entonces por los blancos como un agitador, para no poner en peligro el combate.
Liston, el campeón, era el favorito 8 a 1. "¿Para qué entrenar duro para una pelea que no va a durar más de dos o tres asaltos?", decía el defensor del título con una suficiencia que acabó pagando.
"Liston lo tomó muy ligero, lo tomó como un chiste", recuerda Ortiz, de 64 años y que aquella noche no se pudo colar a ver la pelea como solía hacer. La tuvo que seguir por la radio.
Ortiz tenía dudas, pero al final confió en Clay, al que veía entrenar a diario. Consiguió cinco dólares, los apostó y ganó 30. Liston, que en el cuarto asalto roció sus guantes con una sustancia para tratar de cegar a Clay, arrojó la toalla antes del séptimo asalto.
"Soy lo más grande que ha habido sobre la tierra... He sacudido el mundo", dijo Clay, de 22 años, en su famosa frase tras el combate.
Al día siguiente ya no había que ocultar sus vínculos con Malcolm X. Ya era más grande que Malcolm X. Y gritó al mundo su conversión al Islam y su cambio de nombre.
"Una cosa es hacer el anuncio cuando eres joven y no te toman en serio. Otra es hacerlo al día siguiente con la plataforma de ser el campeón mundial" de los pesados, afirma Ortiz.
El historiador destaca una cosa de Clay/Ali por encima de todas. "Su determinación. Estaba convencido de que no había un ser humano en el mundo que le pudiera ganar".
A partir de aquel día siguieron sus triunfos, sus peleas míticas y la transformación en un personaje subversivo para el "establishment" por su conversión al Islam, su negativa a combatir en Vietnam y su vehemente defensa de los derechos de los negros. Luego, el arresto, la sanción, la pérdida del título, el regreso al ring, su enfermedad. Una leyenda nacida en Miami hace 50 años.



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